Comunidad-Haitiana

La cultura cubana se conformó a través del tiempo de acuerdo a las diversas etnias que se establecieron en su geografía. Por esa razón nuestra identidad muestra un sinnúmero de géneros que la caracterizan y distinguen.

La comunidad haitiana arribó a Cuba en dos momentos históricos diferentes, llevados por los acontecimientos políticosociales producidos en la antigua colonia de Saint Domingue. En 1791 llegaron los primeros colonos franceses huyendo de la revolución que amenazaba sus propiedades, en compañía de sus esclavos y personal doméstico. A ellos se debió el auge de la agricultura en terrenos de las actuales provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo. Expertos en el tratamiento del café y el algodón, entre otros, lograron riquezas propias de su antecedente francés. En sus salones se apreciaban las artes más refinadas de dicha cultura y su influencia dejó huellas indelebles a través de instituciones y academias.

Los esclavos y libertos, por su parte, practicaban sus tradiciones, a fin de no olvidarlas en su nuevo hábitat. Durante los días de asueto organizaban bailes colectivos. Estas fiestas ocasionales a veces  recibían la denominación de tumba francesa, ‘tumba’ por así llamar a los tambores y ‘francesa’ por sus rasgos étnicos. Se trataba de varias parejas que danzaban al compás de la música, ataviadas elegantemente, realizando diferentes figuras coreográficas y agitando banderas de varios colores.

Esta fiesta aún conserva danzas propias del siglo XVIII y mantiene su vigencia en algunas comunidades de Santiago de Cuba, Las Tunas, Camagüey y Guantánamo. Por el sincretismo presente ya en su identidad, las agrupaciones tomaron el nombre de algunas santas católicas, como la sociedad La Caridad, en Santiago de Cuba, y la Santa Catalina de Ricci, en Guantánamo.

En otro momento, durante la década de los años 20 y 30 del siglo XX, fueron traídos grupos de braceros haitianos contratados para cubrir la demanda del corte de caña. Si bien esta oleada tuvo otras características, no es menos cierto que trataron de conservar sus antiguas costumbres y tradiciones, tanto religiosas como laicas. De su práctica de origen congo, llamada vodú o vudú, continuaron sus rituales a las deidades que más tarde se sincretizaron con las de la Regla de Osha y el espiritismo.

Perviven aún las actividades propias del llamado Bande Rará, o Semana Santa haitiana, especie de fiesta traslaticia que visita distintos asentamientos a partir del Domingo de Ramos hasta el Sábado Santo, siempre acompañada por sus instrumentos típicos, como los tambores y el baccine.

Como consecuencia lógica de la transmisión de estas manifestaciones de una generación a otra, se han conformado proyectos artísticos portadores de la mayoría de los géneros musicales y danzarios originales haitianos que gozan de gran popularidad y prestigio. Ellos mantienen una programación estable no solo en el límite de sus asentamientos, sino también en festivales nacionales e internacionales, donde han merecido premios y reconocimientos. Reflejan el carácter étnico y religioso de este pueblo, en estrecha relación con la cultura popular cubana.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

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