Libertad-de-expresión

La libertad de prensa es un tema espinoso dentro del debate social en general y jurídico en particular. Incluso, dentro de un estricto análisis legal, el ejercicio de la prensa se aborda de manera transversal por las distintas ramas de las ciencias jurídicas. Su estudio parte preeminentemente del Derecho Constitucional al ostentar, desde hace siglos, la condición de derecho fundamental, es decir, estar consagrado en la constitución, cúspide de la pirámide normativa.

Como una de las manifestaciones de la libertad de
expresión, la de prensa forma parte del conjunto de derechos civiles y políticos conocidos como de primera generación; fruto de los movimientos revolucionarios dieciochescos y decimonónicos. Sin ir más lejos, nuestra primera Constitución nacional, promulgada en Guáimaro en 1869, reconocía de forma negativa (como límite al poder del Estado) ese grupo de derechos-libertades en su artículo 28: “La Cámara no podrá atacar las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica, enseñanza y petición, ni derecho alguno inalienable del Pueblo”. La Constitución de La Yaya (1897) ya regulaba el derecho de forma positiva al señalar en su artículo 13: “Todos los cubanos tienen derecho a emitir con libertad sus ideas y a reunirse y asociarse para los fines lícitos de la vida”.

El régimen jurídico de la libertad de prensa, que no es más que el derecho a manifestar y comunicar sin trabas el propio pensamiento por cualquier medio, solo se puede plantear, en lo que se refiere a su naturaleza, contenido, efectos y límites, teniendo en cuenta sus dos aspectos esenciales: la dimensión individual y el significado político. Así, el primer aspecto liga este derecho al principio de la dignidad de la persona, mientras el segundo lo hace al principio democrático.

La Constitución de 2019 regula en su artículo 55 la libertad de prensa, enmarcando su ejercicio dentro de la ley y los fines de la sociedad, y estableciendo que ningún medio de comunicación masiva podrá ser objeto de propiedad privada, personal o cooperativa. Al final, el precepto señala que el Estado establece los principios de organización y funcionamiento para todos los medios de comunicación social.

Esta formulación lanza dos interrogantes cruciales. En primer lugar, parecería que los destinatarios de la última parte del artículo son de forma exclusiva los medios de comunicación social, aun cuando la propia norma señala que el derecho lo tienen todas las personas, con lo cual queda en incógnita la cuestión sobre su ejercicio por ciudadanos ajenos a medios masivos. Por otra parte, está claro que como derecho tiene límites, pero al no dejar fijados taxativamente cuáles son (¿qué entender por fines de la sociedad?), ni qué institución es la legitimada para detectarlos y corregirlos, se abre una vía a posibles limitaciones  circunstanciales sin estipulación legal. En este contexto resulta una necesidad imperiosa que el órgano legislativo establezca un régimen garantista para desarrollar este derecho fundamental amparado por la Constitución.

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de agosto: XX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,49-53

“No he venido a traer paz, sino división”.

Lunes: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab/ Sal 45(44)/ 1Cor 15, 20-27a

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Martes:  Ez 28,1-10/ Interleccional Dt 32/ Mt 19, 23-30

“Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
que a un rico entrar en el reino de Dios”

Miércoles: Ez 34,1-11/ Sal 23(22)/ Mt 20,1-16

“¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?”

Jueves: Ez 36,23-28/ Sal 51(50)/ Mt 22,1-14

“A todos los que encuentren convídenlos a la boda”.

Viernes: Ez 37,1-14/ Sal 107(106)/ Mt 22,34-40

“Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo ”

Sábado: Ez 43,1-7a/ Sal 85(84)/ Mt 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

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