Libro-de-los-hechos

La primera lectura de la misa durante los cincuenta días del tiempo pascual es siempre de los Hechos de los Apóstoles. ¿Qué razón puede haber para que la liturgia se concentre tanto en este libro? El alegre anuncio de la Pascua realizado por los primeros discípulos se encuentra en el origen mismo de las  comunidades cristianas. Y san Lucas evangelista nos narra esta íntima relación en los Hechos de los Apóstoles. Este libro no es, pues, un mero reportaje histórico, sino una selección de acontecimientos nacidos de la Pascua y reflexionados teológicamente bajo la inspiración del Espíritu sobre la vida de la Iglesia primitiva.

El autor nos lo presenta en tres etapas, según las memorables palabras de Jesús a los discípulos “ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo; él vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra” (Hechos 1,8). Por eso la misión se desenvuelve  primero en Jerusalén (capítulos 1-6), de allí se extiende al resto de Judea y a Samaría (6-12), y, finalmente, el testimonio tiende hacia los confines del mundo (13-28). Lucas desarrolla en particular los ministerios de Pedro y Pablo, aunque también destaca, entre otros, el audaz testimonio de Esteban protomártir, el diálogo de Felipe con el funcionario etíope y la actividad de Santiago, Juan y Bernabé. Todo ello acompañado de prodigios que nos recuerdan las palabras y los hechos de Jesús en los evangelios. El libro de los Hechos se distingue en el Nuevo Testamento no solo por su contenido teológico, sino por su calidad literaria, comparable con otras obras clásicas de la cultura greco-helenista.

Toda Eucaristía celebra la Pascua del Señor y su efecto en la Iglesia y en el mundo. Pero esta realidad sobresale durante el tiempo pascual.Por eso la lectura del libro de los Hechos es tan adecuada a este tiempo, ya que ilustra la vida de la Iglesia con sus problemas cotidianos, sus luces y sombras.

Lucas, compañero del apóstol Pablo, no silencia las tensiones al interior de la Iglesia. La pretensión en algunos de imponer la ley de Moisés motiva el primer concilio en Jerusalén. Lucas dedica esta extraordinaria obra inspirada, al igual que su evangelio, a Teófilo, en griego “Theo-filus, amigo de Dios”. Teófilo representa a cada cristiano que busca profundizar su fe y crecer en la amistad con Dios. Lucas nos guía en el difícil camino de testimoniar nuestra fe de palabra y obra. Nos va identificando con los gozos y esperanzas de la Iglesia de su tiempo para que estemos cada vez más alerta ante los problemas y conflictos que puedan ocurrir tanto hacia su interior como exteriormente. Su relato nos conduce a vivirlo todo en nombre de Jesús, Cristo Resucitado, el Señor, que reúne continuamente a su pueblo en unidad con la efusión renovada de su Espíritu. ¡Estupenda lectura para el tiempo de Pascua!

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de agosto: XX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,49-53

“No he venido a traer paz, sino división”.

Lunes: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab/ Sal 45(44)/ 1Cor 15, 20-27a

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Martes:  Ez 28,1-10/ Interleccional Dt 32/ Mt 19, 23-30

“Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
que a un rico entrar en el reino de Dios”

Miércoles: Ez 34,1-11/ Sal 23(22)/ Mt 20,1-16

“¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?”

Jueves: Ez 36,23-28/ Sal 51(50)/ Mt 22,1-14

“A todos los que encuentren convídenlos a la boda”.

Viernes: Ez 37,1-14/ Sal 107(106)/ Mt 22,34-40

“Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo ”

Sábado: Ez 43,1-7a/ Sal 85(84)/ Mt 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

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