Confirmados-en-el-amor

Después de haber recibido el Bautismo, los católicos tenemos la posibilidad de afirmar o consolidar nuestra fe a través de uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana: la Confirmación.

Vida Cristiana conversa hoy con algunos amigos que nos cuentan su experiencia en el proceso de preparación a la Confirmación y qué ha signifcado para ellos este sacramento.

Aelyn Flores Márquez, comunidad nuestra Señora de la Candelaria, Consolación del Sur. Mi preparación para la Confirmación fue hace algún tiempo, aunque el año nunca se me olvidará: 1993. Fue algo especial. Soy natural de Río Hondo, mi familia era católica no practicante, pues no visitábamos la iglesia que quedaba a 5 km de nuestra casa. Yo la comencé a visitar por una prima, también joven, que me embulló. Aún recuerdo temas como “Tengo que gritar” y “Tengo que arriesgar” si deseo verdaderamente convertirme en profeta.

El día de mi Confirmación, por la imposición de manos de Monseñor José Siro, obispo de la diócesis de Pinar del Río en aquellos años, tuve la certeza de que el Espíritu Santo descendía sobre mí. Lo extraordinario es que aún al recordarlo me estremezco y me siento agradecida a Dios por permitirme confirmar nuestra Amistad.

Emilio Marbot, parroquia de San José, Arquidiócesis de La Habana, actualmente residente en Miami. Yo entré muy tarde a la fe, soy converso, pero cuando conocí a Dios mi vida cambió; cada sacramento ha sido un proceso interno que me ha dado una espiritualidad para andar alegre. Mi preparación para la Confirmación no puedo narrarla sin reconocer que tuve una muy buena catequista, Migdalia. Ella no solo nos preparó en lo teórico, sino que también predicaba desde su coherencia de vida y nos acompañaba espiritualmente.

El día de la Confirmación para mí signifcó muchísimo, pues asumí un rol más comprometido para dar razones de mi fe en la universidad, donde tuve que asumir una coherencia para enfrentar todo un sistema de penetración ideológica bien fuerte. Con la imposición de manos del Cardenal Jaime sentí que el Espíritu Santo me invitó a dar un sí para varios procesos de liderazgo que llegaban a mi vida. Si tuviera que describir el sacramento con una frase, diría que el Espíritu Santo puede tocar el corazón y transformar la vida de una persona.

Disleysi Delgado, convento de Santo Domingo, Guanabacoa. Yo me confirmé en el año 1988; ha llovido un poquito desde aquel entonces, ¿verdad? En esa época íbamos muy pocos a la Iglesia. Llevo en mi corazón a aquellas personas que contribuyeron a mi formación, por ejemplo, la hermana Severina, de las salesianas y el P. Palomar, ambos españoles. El proceso preparativo para la Confrmación, en un ambiente social tan difícil, me ayudó a decidir qué estilo de vida quería para mi vida.

Cuando me confrmaron sentí una verdadera integración a la Iglesia, fue verme como miembro de una gran familia. Fue mi sí consciente al amor de Dios.

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

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