Día-Mundial-Contra-el-Cánce

En mi vida he podido ver a familiares, amigos y hermanas de mi congregación que, en un momento inesperado, han sido sorprendidos por una noticia que nadie quisiera escuchar: tienes cáncer. Quizás esa es una de las peores noticias que nos pueden dar, porque es como decir: “tienes una enfermedad que acabará con tu vida; inicias tu camino hacia el Calvario”. Camino que, de cierta manera, será recorrido también por quienes te aman y están a tu lado.

En agosto de 2018 Dios me concedió la gracia (y la prueba) de vivir la experiencia de acompañar al Cardenal Jaime Ortega cuando le diagnosticaron cáncer. Días después de haber recibido la noticia, él me dijo: “Hermana, no temo la muerte, no me angustia morir, morir es ir a la Casa del Padre, pero sí siento temor, me angustia el camino”, refriéndose al sufrimiento. Él consideraba la enfermedad y el sufrimiento, no como cosas accidentales que se nos atraviesan en el camino de la vida, sino como realidades que debemos integrar porque acompañan siempre al ser humano.

Lo sintió Jesús cuando se acercaba el momento supremo de la Cruz y se puso en oración al Padre en el Huerto de los Olivos: “Para ti todo es posible, aparta de mi este cáliz, pero hágase tu voluntad, no la mía”. El Padre no pronunció una palabra ante las súplicas del Hijo, que le imploraba apartara si era posible el sufrimiento, la pasión por la que tenía que pasar, pero “envió un ángel para que lo confortará” (Lc 22, 43).

Admirable es la misión de este ángel al que no le dan un nombre; no menos importante que la de Gabriel, que anunció a María que sería la madre del Mesías, del Redentor del mundo. El ángel del Huerto está junto a Jesús para darle fuerzas en el sufrimiento, para que así se lleve a cabo la redención de la humanidad; pues el sufrimiento es redención para el que lo sufre y también para el que lo cuida y acompaña.

Asimismo, admirables son las personas que acompañan a los enfermos, a los que padecen cáncer.Su misión es como la del ángel que acompañó a Jesús en el Huerto de los Olivos; como la del Cirineo que lo ayudó con la Cruz camino al Calvario; como María que permaneció al pie de la Cruz, pues su sola presencia era importante para que Jesús se sintiera fortalecido.

En algunas ocasiones tampoco nosotros podemos hacer mayor cosa por los enfermos que acompañamos, pero nuestra sola presencia es importante para ellos, sobre todo, si lo hacemos con amor, misericordia y compasión; como si en ellos estuviéramos acompañando al
propio Jesús, que recompensará el bien que hayamos hecho a los enfermos como si se lo hubiéramos hecho a Él mismo. Entonces podemos tener la certeza de que un día nos encontraremos con Él, como lo encontró María Magdalena, Resucitado y Glorioso. Cuando se ama, ningún sacrifcio resulta irrealizable.

Ora con la Palabra

 

Domingo 28 de febrero: II de Cuaresma

 

Mc 9,2-10

“...Este es mi Hijo, el Amado, escúchenlo”.

Lunes:   Dn 9,4b-10 / Sal 79 (78) / Lc 6,36-38

“No juzguen y no serán juzgados…”.

Martes:   Is 1,10.16-20 / Sal 50 (49) / Mt 23,1-12

“...el que se rebaja, será puesto en alto”.

Miércoles:  Jr 18,18-20 / Sal 31 (30) / Mt 20,17-28

“...lo condenarán a muerte”.

Jueves:  Jr 17,5-10 / Sal 1 / Lc 16,19-31

“...no se convencerán”.

Viernes:  Gn 37,3-4.12-13.17-28 / Sal 105 (104) / Mt 21,33-43.45-46

“...tuvieron miedo del pueblo…”.

Sábado:  Mq 7,14-15.18-20 / Sal 103 (102) / Lc 15,1-3.11-32

“...estaba perdido y ha sido encontrado”.

INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

                      PARA MARZO DE 2021

  El Papa nos pide orar por: El Sacramento de la Reconciliación

Recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación

con renovada profundidad, para saborear la infnita misericordia de Dios.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.