Epifania
Cada 6 de enero la Iglesia católica celebra la Epifanía. La palabra signifca “manifestación del Señor”. En Cuba le llamamos “Día de reyes” y es en estos personajes donde está la fuerza de esta celebración: que la propuesta de salvación “se extiende a todos los pueblos” (Ef. 3,6). Es también el sentido más profundo del griego “καθολικός”; lo universal de nuestra Iglesia se refere a que, al menos en principio, no debería haber distinción entre categorías tan fútiles como nación, raza, sexo. Hoy en día existen incontables formas de clasifcar a las personas que, sin dejar de ser arbitrarias, terminan provocando exclusiones innecesarias por motivos políticos, sexuales, religiosos, etc.

El sentido de universalidad está también en la esencia del cristianismo. La “Buena Nueva” que Jesús anunció -el “ama al prójimo como a ti mismo”- lo hizo mezclándose con gente de todo tipo, paganos, pecadores públicos. Incluso, cuando puso un ejemplo de quien se había comportado como verdadero prójimo, utilizó la imagen de un extranjero (Lc, 10, 36). Pablo también nos lo recuerda: “entre ustedes ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer” (Gal, 3, 28).

Ahora bien, aunque el mensaje de Jesús es para todos, no todos se sienten interpelados y mucho menos se animan a ponerlo en práctica. Con retóricas cambiantes, algunas incluso reivindicativas de ciertos  grupos históricamente desfavorecidos, las prácticas de exclusión persisten. La “Buena Nueva” que debería ser para todos se convierte en “para algunos”. Estas formas de exclusión tienen distintas manifestaciones: racismos, sexismos, nacionalismos y otras similares. Se trata de proyectos ideológicos que han informado la percepción de generaciones enteras, tanto de las mentes más ilustradas como de los ciudadanos comunes.

Los humanos desafortunadamente seguimos viendo nuestras diferencias como realidades naturalmente dadas y no como lo que realmente son: construcciones ideológicas producidas por circunstancias históricas muy específcas que, además, responden a mecanismos de sujeción política. De modo que seguimos creyendo que las “naciones existen” cuando en realidad son un invento de dominación reciente que no responde más que a intereses políticos de quienes quieren legitimar sus aspiraciones de ponerse al frente de otras realidades también ideológicamente construidas: los estados nacionales.

No es extraño que sea la categoría humana la más atacada por este tipo de sistemas ideológicos. Es así que, si otros humanos hablan un idioma diferente, les terminamos llamando “bárbaros”, si nacen en otras tierras les llamamos “extranjeros”, si se comportan distinto les decimos “raros”. En nuestro país a quien piensa diferente se le ha reducido al término de “gusano”.

Aun cuando la voluntad divina ha sido la de manifestarse a todos los seres humanos por igual, el pecado estructural del mundo ha pretendido reducir a algunos humanos a menos que otros. Que esta Epifanía nos impulse a todos a ser colaboradores de la misión de Jesús. Que al igual que Él, mezclándonos con todos, seamos capaces de superar cualquier diferencia absurda.

Ora con la Palabra

 

Domingo 17 de enero: II del Tiempo Ordinario

 

Jn 1,35-42

“...vieron donde vivía, y pasaron con Él el resto del día…”.

Lunes:   Hb 5,1-10 / Sal 110 (109) / Mc 2,18-22

“...hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos”.

Martes:   Hb 6,10-20 / Sal 111 (110) / Mc 2,23-28

“...tiene autoridad también sobre el sábado”.

Miércoles:  Hb 7,1-3.15-17 / Sal 110 (109) / Mc 3,1-6

“...su mano quedó sana”.

Jueves:  Hb 7,25 al 8,6 / Sal 40 (39) / Mc 3,7-12

“iTú eres el Hijo de Dios!”.

Viernes:  Hb 8,6-13 / Sal 85 (84) / Mc 3,13-19

“...eligió entre ellos a doce, para que lo acompañaran...”.

Sábado:  Hb 9,2-3.11-14 / Sal 47 (46) / Mc 3,20-21

“...decían que se había vuelto loco”.

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