La-belleza-salvará-al-mundo“La belleza salvará al mundo.”
F. Dostoyevski

Releer el texto de la Encarnación del Hijo de Dios nos ayuda a confirmar esta verdad: la ternura salvará al mundo; es por eso que el mayor regalo que Dios hizo a la humanidad fue enviar a su hijo, y el modo más tierno fue permitir que naciera de una mujer. Nadie como María para enseñar humanamente ese sentimiento tan entrañable, que es capaz de renovar al mundo con la fuerza del amor humilde, callado y oferente, de acoger ese misterio que transformó su vida para siempre.

Desde la ternura María comprendió lo incomprensible humanamente y acogió al Verbo en su interior sin más seguridad que la palabra de un ángel. La Madre de Dios se fio de esa ternura que la envolvería con su sombra y desde esa certeza expresó tímida y confiadamente su hágase. Apoyados en esta experiencia no podemos dejar que se nos escape la ternura porque es dejar que se nos escape la vida. Y como no existe una vida sin riesgos, tampoco existe una ternura sin riesgos. Pero el mayor de los riesgos consiste en no  vivir la ternura; vivirla se convierte en una decisión consciente, activa y creativa de amor, de no violencia, vivencia de solidaridad y servicio gratuito.

Apostar por vivir desde esta aptitud implica un largo aprendizaje, paciente, perseverante. Es una búsqueda/conquista sincera, humilde y decidida para adquirir actitudes de transparencia, empatía, libertad, sin las que la misma vocación nativa de creatura humana a acoger, dar, compartir, no estaría en disposición de realizarse y dar frutos.

En la Navidad disfrutamos de manera especial de expresiones tiernas, cálidas sonrisas y buenos deseos; por ahí pasa la ternura. Sin embargo, tenemos que saber que la ternura es fuerza, señal de madurez y de vivir interior, y brota de un corazón libre, capaz de ofrecer y recibir amor, la ternura es la fuerza más humilde, pero es la que tiene mayor poder para cambiar al mundo (Carlo Rocheta).

En este tiempo se nos invita a detenernos para agradecer a Dios, sabiendo que toda ternura no es más que un rayito, una pequeña expresión de la Única Ternura. Somos benefciarios de un misterio infnitamente grande que no lograremos alcanzar sino con un corazón que sabe
ver lo esencial y desde ahí se ofrece a ser ternura entrañable para todos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 17 de enero: II del Tiempo Ordinario

 

Jn 1,35-42

“...vieron donde vivía, y pasaron con Él el resto del día…”.

Lunes:   Hb 5,1-10 / Sal 110 (109) / Mc 2,18-22

“...hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos”.

Martes:   Hb 6,10-20 / Sal 111 (110) / Mc 2,23-28

“...tiene autoridad también sobre el sábado”.

Miércoles:  Hb 7,1-3.15-17 / Sal 110 (109) / Mc 3,1-6

“...su mano quedó sana”.

Jueves:  Hb 7,25 al 8,6 / Sal 40 (39) / Mc 3,7-12

“iTú eres el Hijo de Dios!”.

Viernes:  Hb 8,6-13 / Sal 85 (84) / Mc 3,13-19

“...eligió entre ellos a doce, para que lo acompañaran...”.

Sábado:  Hb 9,2-3.11-14 / Sal 47 (46) / Mc 3,20-21

“...decían que se había vuelto loco”.

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