El-Templete


El pasado 16 de noviembre concluíamos el año jubilar por los 500 años de la fundación de la Villa de San Cristóbal de La Habana. Habían pasado más de cuatrocientos años de la primera fundación (1514). Esta sería la defnitiva y la que se tomó en cuenta para iniciar su cronología.

La mayoría de los historiadores hablan del año 1519 como fecha de la fundación defnitiva de nuestra villa. En 1919 todas “las fuerzas vivas” e influyentes de la sociedad habanera, incluyendo al obispo González Estrada y al cabildo catedralicio, estuvieron de acuerdo para celebrar el cuatrocientos aniversario de la fundación de la villa.

En el siglo XIX, por solicitud del obispo Santander, la Santa Sede concedió el privilegio a la diócesis habanera de celebrar, con liturgia propia, la Fiesta de San Cristóbal, trasladada para el 16 de noviembre y no el 25 de julio como está en el calendario de celebraciones de la Iglesia católica. Es decir, que por estos y otros datos, hubo un acuerdo común de que la fecha de fundación de nuestra capital, nombrada San Cristóbal de La Habana, fuera la del 16 de noviembre de 1519, realizada con las celebraciones de la llamada “primera misa” y del primer cabildo bajo una frondosa ceiba.

Hay dos monumentos erigidos para conmemorar este hecho: la Columna barroca del gobernador Cajigal (1754), rematada con la imagen de Nuestra Señora del Pilar y un busto de Cristóbal Colón, y el Templete, mandado a hacer por el gobernador Dionisio Vives en 1827 con el apoyo del obispo Espada. Dentro de este pequeño edifcio de estilo neoclásico se encuentran los frescos de Juan Bautista Vermay representando estos dos hechos y la misa solemne que celebró el obispo en la inauguración.

En las primeras décadas del siglo XX se popularizó la costumbre de que las muchachas solteras acudieran a la misa de las 6:00 de la mañana en la Catedral, pero no podían hablar con nadie hasta su fnalización; asimismo, se dirigían a la ceiba para darle tres vueltas. La misa era solo rezada y en total silencio, por lo que se le llamó “la misa de los mudos”. A la hora prevista, tocaban tres veces los portones principales de la Catedral con las dos aldabas y, entonces, se abrían los portones y se entraba a la celebración.

En las tradiciones populares hay elementos que quedan y otros que se añaden o se transforman. En la actualidad, se siguen celebrando las misas en la noche del día 15 y las de la festa, incluyendo la de las 6 a.m. Pero, desde hace unos años, se nota un aspecto un tanto supersticioso, de influencia sincrética en la acción fanática de dar las vueltas a la ceiba.

Sin embargo, conviene que la práctica pastoral de la Iglesia no deje espacios vacíos al respecto, haciéndose presente para rezar y repartir material catequético entre los asistentes, dejando a un lado los prejuicios para acompañar las tradiciones populares de nuestra querida ciudad de La Habana.

Ora con la Palabra

 

Domingo 22 noviembre:Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

 

Mt 25,31-46

“Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros”.

Lunes:   Ap 14,1-3.4-5 / Sal 24 (23) / Lc 21,1-4

“Vio a una viuda pobre que echaba dos moneditas”.

Martes:   Ap 14,14-19 / Sal 96 (95) / Lc 21, 5-11

“No quedará piedra sobre piedra”.

Miércoles:  Ap 15,1-4 / Sal 98 (97) / Lc 21, 12-19

“Todos los odiarán por causa mía”.

Jueves:  Ap 18,1-2. 21-23; 19,1-3.9a / Sal 100 (99) / Lc 21,20-28

“Jerusalén será pisoteada por los gentiles”.

Viernes:   Ap 20,1-4. 11-21,2 / Sal 84 (83) / Lc 21,29-33

“Sepan que está cerca el Reino de Dios”.

Sábado:   Ap 22, 1-7/ Sal 95 (94)/ Lc 21,34-36

“Estén siempre despiertos”.

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