Reseña-sistema-de-salud-cub

 

Intentar realizar un análisis del sistema de salud de cualquier país en solo una cuartilla es un desafío, y sé que existirán muchísimas controversias, pues en este ámbito las fronteras de lo social y lo político se imbrican íntimamente. Además, el hecho de conocer la idiosincrasia de los cubanos, quienes creemos ser conocedores de cualquier tema a debatir, especialmente en la época en que vivimos, da a pensar que será motivo de amplio debate.

La mejor defnición de
sistema de salud es la ofrecida por la Organización Mundial de la Salud: “Un sistema de salud consta de todas las organizaciones, personas y acciones cuya intención principal es promover, restaurar, mantener o mejorar la salud.”

El desarrollo del sistema de salud cubano ha pasado por varias etapas. La primera de ellas se enmarca desde la fundación de la República en el año 1902 hasta 1959 y la segunda comienza después de 1959. En la primera etapa de su evolución el sistema de salud tuvo un enfoque fundamentalmente curativo, con muy poca proyección comunitaria, organizado en base a la atención secundaria en una red pública y privada de casas de socorro (atención a urgencias), clínicas mutualistas (privadas) y hospitales públicos provinciales y regionales.

A partir del triunfo revolucionario se producen cambios radicales en el sistema de salud adaptados a una centralización de la vida política y social del país, con lo cual se constituye un sistema de salud único, completamente gratuito, de cobertura universal y totalmente centralizado, con un cambio de enfoque
del sistema curativo al preventivo. Esto es apoyado por la formación masiva de médicos, el desarrollo de la atención primaria de salud y la expansión de las universidades médicas y los centros de desarrollo de tecnología de salud de punta; también por un sistema de vigilancia epidemiológica basado en la experiencia alcanzada en la ayuda humanitaria a países del Tercer Mundo y en las diferentes epidemias sufridas en el país.

Los logros alcanzados en cualquiera de los indicadores de salud en los últimos 60 años son reconocidos por las instituciones internacionales y elogiados por  gobiernos y entidades diversas del planeta.

Si bien estos grandes resultados son el aspecto más reconocido nacional e internacionalmente, existen muchos otros aspectos por superar para ofrecer una salud de más calidad y con mayor satisfacción ciudadana. El hecho de que el sistema sea totalmente centralizado ha sido un obstáculo para que las instituciones logren un mantenimiento óptimo. El derroche de recursos por parte de la población al ser totalmente gratuito, la falta de medicamentos por depender de importaciones, así como el deterioro progresivo de la salubridad, ponen en peligro los logros alcanzados. Toca no solo a los usuarios del sistema sino a los gestores, crear una nueva dinámica más pragmática que permita una mayor calidad. Es un reto que ha quedado en evidencia en esta época de coronavirus. Hagamos todos nuestra parte para tener un sistema de salud cubano de excelencia.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mt 22,34-40

“...Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma…”.

Lunes:  Ef 4,32 al 5,8 / Sal 1 / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía”.

Martes:   Ef 5,21-33 / 128 (127) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza…”.

Miércoles:  Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió de entre ellos a doce…”.

Jueves:  Ef 6,10-20 / Sal 144 (143) / Lc 13,31-35

“...al tercer día mi obra quedará consumada”.

Viernes:   Fil 1,1-11 / Sal 111 (110) / Lc 14,1-6

“...tocando al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:  Fil 1,18-26 / Sal 42 (41) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será enaltecido”.

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