La-esclavitud-moderna

 

La esclavitud es un sistema en el que las personas de un sector social son consideradas y tratadas como propiedad, vendidas, compradas y obligadas a trabajar o realizar determinadas tareas en benefcio de sus propietarios. En Vida Cristiana hemos indagado sobre una estructura opresora, que perpetúa rasgos propios de la esclavitud histórica: el sometimiento de la mujer a la prostitución. Para eso conversamos con una de las congregaciones religiosas que tocan esa realidad, las Hermanas Adoratrices (HA).

VC- La mujer inducida a la prostitución, ¿se vuelve de alguna manera esclava de su explotador o son las circunstancias que la llevan a eso?
HA-
Una mujer llega a ejercer la prostitución por diversidad de causas y situaciones, frecuentemente relacionadas con condiciones de vida pobre o carencias profundas. Sin embargo, no siempre se debe a recursos económicos escasos, sino más bien al recurso “valores” en el entorno socio familiar, déficit este que induce a una experiencia de búsqueda sin encuentros, de exclusión y dolor, de relaciones de dependencia, de riesgos para la salud y la vida misma, de violencia, de desconcierto al comprobar que no ha logrado satisfacer los sueños y expectativas personales. Pero no olvidemos que en cada mujer hay energías en reserva que se regeneran y le recuerdan su capacidad de dar vida y transformar situaciones, de buscar la ayuda que le conviene para salir de la espiral del maltrato y reconducir sus pasos.

VC- ¿Es posible devolver la dignidad a las mujeres que viven esclavas de la prostitución?
La Iglesia que vive el Evangelio se llena de sabiduría y fortaleza y abre sus ojos para ver, el corazón para acoger y las manos para ayudar. Jesús nos enseña cómo hacerlo: escuchando con autenticidad, valorando a la persona y acercándose a ella. Él acogió a la Magdalena, perdonó a la mujer sorprendida en adulterio y se manifestó a la samaritana (Cf. Lc.8, 2; Jn.4, 5-30; 8, 2-12); cada una de ellas se sintió liberada por Él. También podemos darnos cuenta de lo que Jesús no  hizo ante esa realidad: no dio la vuelta ni cambió de acera, no cerró los ojos, no se tapó los oídos, ni se quedó callado, porque no practicaba la indiferencia.

VC-¿Por qué ustedes han decidido servir a estas personas descartadas por la sociedad?
Desde la Iglesia hemos de optar por servir a estas hermanas nuestras, concretando acciones y estrategias que nos ayuden a conocer su realidad, a crear conciencia de que “no es normal” tener que vender sexo para sobrevivir y a confrontar el mito de quienes piensan que “lo hacen porque quieren y buscan la vida fácil”.

Y con esta realidad, que “no es normal” y sí muy compleja, orar personal y comunitariamente con humildad, en comunión con nuestros pastores, para encontrar respuestas y discernir lo que  hay que hacer. Sería muy signifcativo asumir el pensamiento y la postura de lucha del Papa Francisco contra esta forma de esclavitud, y bajo su guía incluir acciones específcas dentro de los planes pastorales diocesanos y parroquiales.

Ora con la Palabra

 
  Domingo 20 de septiembre: XXV del Tiempo Ordinario

Mt 20,1-16

“...los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos”.

Lunes:  Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

Martes:   Pro 21,1-6.10-13 / Sal 119 (118) / Lc 8,19-21

“...son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.

Miércoles:  Pro 30,5-9 / Sal 119 (118) / Lc 9,1-6

“...los envió a anunciar el Reino de Dios...”.

Jueves:  Ec 1,2-11 / Sal 90 (89) / Lc 9,7-9

“Y tenía ganas de verlo”.

Viernes:   Ec 3,1-11 / Sal 144 (143) / Lc 9,18-22

“...El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho...”.

Sábado:  Ec 11,9 al 12,8 / Sal 90 (89) / Lc 9,43-45

“...El Hijo del Hombre va a ser entregado…”.

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