Acoso-escolar

 

Quizás para algunos sea una palabra nueva y para otros muy conocida; el caso es que el concepto de bullying o `acoso escolar` surgió en 1978, cuando el académico sueco Dan Olweus tradujo al inglés su libro “Agresiones en la escuela”. En él empleó este vocablo para describir los tratos crueles que sufrían algunos niños en los centros educativos.

En algunas lenguas no existe una traducción literal de la palabra, por lo que se ha tomado el inglés para describir el fenómeno; no obstante, en el caso del español, se sugiere utilizar el concepto de `acoso escolar`. Aunque este penoso comportamiento ha sucedido siempre, investigaciones recientes revelan que es notable su crecimiento a nivel mundial.

En Cuba, el “dar cuero” se tipifca como simpático; por eso muchas veces no se hace caso al respecto y, desgraciadamente, aparecen las burlas hacia el oriental, pinareño, negro, gordo, flaco o religioso. No existe un dato exacto de cuántas personas sufren cada año este flagelo, pero lo cierto es que está presente y no podemos ignorarlo. Quedarse con las manos cruzadas es un acto de cobardía.

El acoso escolar puede ser de carácter físico o psicológico; se realiza constantemente y se mantiene con el tiempo. El objetivo es intimidar, dañar y asustar; de esta manera el acosador obtiene alguna ventaja de su víctima. Es tan común en las instalaciones educativas que aparece a la vista de muchos como algo normal. Ocurre en lugares públicos, pero difíciles de detectar por los padres o profesores, como pasillos, patios o comedores escolares. Los más afectados son los niños y jóvenes que, por algún motivo, son diferentes a sus compañeros; por lo general, son de apariencia sumisa, debido a una
baja autoestima e inseguridades. Es muy importante entonces educar la inteligencia emocional y lograr que en las escuelas se respire un clima de seguridad.

Múltiples factores influyen en el comportamiento agresivo del hostigador, también llamado
bully; entre ellos, los medios de comunicación, los videojuegos y la violencia familiar, pues este tipo de conducta es siempre aprendido: el que es victimario en algún momento fue víctima.

Según las estadísticas, la edad más frecuente en que se presenta el
bullying es entre los 7 y 14 años; no obstante, hay conductas que aparecen en niños más pequeños, pero no se pueden medir por falta de métodos científcos. Se da tanto en el sexo femenino como en el masculino (víctima o victimario); también hay adultos que se dedican a acosar y a molestar a otros.

Cuando comparto con colegas o estudiantes este tema, invito primeramente a comprometerse, a combatirlo. Solo quien lo ha vivido en carne propia o ha sido madre o padre, amigo o familiar cercano, sabe lo que es pasar por ello. Sensibilizar a grandes y a chicos, y cambiar la mentalidad y las actitudes de todos los involucrados, es a lo que estamos llamados. Paremos este flagelo y dejemos de percibirlo como algo normal.

Ora con la Palabra

 
  Domingo 20 de septiembre: XXV del Tiempo Ordinario

Mt 20,1-16

“...los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos”.

Lunes:  Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

Martes:   Pro 21,1-6.10-13 / Sal 119 (118) / Lc 8,19-21

“...son los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”.

Miércoles:  Pro 30,5-9 / Sal 119 (118) / Lc 9,1-6

“...los envió a anunciar el Reino de Dios...”.

Jueves:  Ec 1,2-11 / Sal 90 (89) / Lc 9,7-9

“Y tenía ganas de verlo”.

Viernes:   Ec 3,1-11 / Sal 144 (143) / Lc 9,18-22

“...El Hijo del Hombre tiene que sufrir mucho...”.

Sábado:  Ec 11,9 al 12,8 / Sal 90 (89) / Lc 9,43-45

“...El Hijo del Hombre va a ser entregado…”.

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