Buena-educación
El precariado es una categoría socioeconómica que se atribuye a las personas con un nivel de ingreso inferior al mínimo establecido para vivir en su país. Si nuestros maestros no están en este grupo, andan cerca.

Al concluir la previa del servicio militar, por recomendaciones médicas me ubicaron en una secundaria a pasar el año de servicio social. A mi llegada, la directora, sabiendo que no tenía curso de Pedagogía alguno, me encomendó la parte recreativa.

Casi siempre al salir, oía que muchos padres se quejaban de la falta de maestros, por lo que le propuse a la directora cambiar de rol y entrar al aula. Alentada más por la escasez que por mi ofrecimiento, me dio la oportunidad. Al principio trabajé con un maestro emergente del que aprendí bastante; era un muchacho que tenía vocación para enseñar.

La historia cambió cuando me llevaron para otro grupo donde trabajaría con la secretaria del Partido de la escuela. Nuestra relación no era mala, pero mi salario de 315 pesos me alcanzaba para poco. Así que, por el mes de febrero, una muchacha con la que noviaba me imprimió unas postales que yo daba a una alumna del grupo para que las vendiera. Mi deseo era reunir algo para salir el 14 de febrero, pero a la señora no le gustó mi emprendimiento y de forma alegórica decomisó “la mercancía” y me llevó a un Consejo de Dirección.Le expliqué lo absurdo de hacer tanto alboroto con eso, pues yo estaba aprendiendo y, por supuesto, le mostré lo risible de mi salario del mes pasado en la billetera.


Algunos docentes me explicaron que ella quería lucirse, tanto así que, llegado el momento decía, como parte de su “batalla de ideas”, que mis fotos a 5 pesos podían ser una especie de diversionismo ideológico. Otros amigos me comentaron: “Pernús, dile a la directora que la secretaria se coge el yogurt de los muchachos.” Pero yo sabía que esas bolsas sobrantes la maestra se las llevaba a su nieta y, además, lo “único” que hizo fue lapidar mi aventura de maestro.

Hace poco pude ayudar a un conocido, cuya mamá, maestra retirada y vuelta a contratar, llevaba dos días encamada con dolor. Cuando supe que se había caído, le dije al hijo, quien también trabajaba en una escuela: “Bro, ¿por qué no la llevas al hospital ahora mismo? Ella está sufriendo.” Él me miró y me dijo: “No tenemos dinero para pagar un carro.”

Me gusta escribir con esperanza, pero al ver que una licenciada en Pedagogía, que da clases con 80 años no puede pagarse ni una máquina por falta de recursos, siento que hay algo necesitado de revisar.

Al final, gracias a un vecino pudimos llevarla al hospital, donde le diagnosticaron, a los dos días de ocurrida, fractura de cadera. Hoy se hace urgente poder subirles un poquito el volumen a las necesidades del personal educativo, para poder seguir contando con
los mínimos de una buena educación.

Ora con la Palabra

 

Domingo 8 de diciembre: II de Adviento

 

Mt 3,1-12

“...después de mí viene uno con más poder que yo...”.

Lunes: Inmaculada Concepción de la Stma. Virgen María 
Gn 3,9-15.20 / Sal 98 (97) / Ef 1,3-6.11-12 / Lc 1,26-38

“...Alégrate, llena de gracia...”.

Martes:  Is 40,1-11 / Sal 96 (95) / Mt 18,12-14

“...no quieren que se pierda ni tan solo uno...”.

Miércoles:  Is 40,25-31 / Sal 103 (102) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Jueves: Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América 
Eclo o Sir 24,23-31 / Sal 67 (66) / Lc 1,39-45

“...¡Bendita tú eres entre las mujeres...!”.

Viernes:  Is 48,17-19 / Sal 1 / Mt 11,16-19

“...la sabiduría de Dios no se equivoca...”.

Sábado:  Eclo o Sir 48,1-4.9-11 / Sal 80 (79) / Mt 17,10-13

“...harán sufrir al Hijo del Hombre”.

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