Administración-pública
La República siempre ha sido el sueño de quienes pensaron la nación cubana. El significado romano de la palabra (res publica, ´la cosa de todos´) fue resumido por Martí en la frase “con todos y para el bien de todos”.

Para concretarla es imprescindible un aparato gubernamental que la materialice y ese es la burocracia, cuando no se encuentra excesivamente extendida y está conformada por funcionarios comprometidos y dispuestos.

En Cuba, una burocracia gubernamental excesivamente extendida y que, en ocasiones, invade la esfera privada de los ciudadanos ha motivado el rechazo casi generalizado de estos. Las largas colas, los peloteos, los irrespetos y la indefensión han originado que los cubanos no puedan identificar a los funcionarios (burócratas) como servidores públicos, sino como personas que muchas veces utilizan esa función social para sobrevivir ilegítimamente, como tantos cubanos vinculados al sector estatal de la economía.

Sin embargo, la misma supervivencia, que se justifica eufemísticamente como “resolver”, no alcanza a los funcionarios. El robo y la corrupción del funcionariado no son justificadas ni bien vistas entre los cubanos.

En los sistemas donde la influencia del Estado alcanza niveles muy altos, la burocracia se reproduce deformemente. Los burócratas dejan de ser servidores y se convierten en obstaculizadores o impulsores de intereses selectivos, que responden a su criterio individual o al impulso de jerarquías superiores.

En ese tipo de burocracias, más que servidores públicos es imprescindible contar con funcionarios obedientes, que sean capaces de reaccionar solo dentro de los marcos que alguien ha predefinido para ellos. De ahí el sincero e invaluable término de cuadros.

Para modificar un sistema interesado primordialmente en la reproducción de burócratas obedientes, no basta solo con el cambio del funcionariado. La vida de los nuevos burócratas seguirá marcada por las mismas necesidades salariales del resto de los ciudadanos. Factor que los moverá a utilizar el servicio público y los recursos a su alcance como mecanismos de supervivencia.

No obstante, si personas con mayor coherencia de vida ocuparan esos espacios, quizás la reproducción de patrones impuestos no vinculados al servicio público pudiese convertirse en la génesis de un cambio. Servir y no obstaculizar, sincerarse y no mentir, exigir y no robar, pudieran convertirse en ejemplos.

Nada más lejano a un servidor público que un cuadro. La obediencia tiene que ser exclusivamente al pueblo, al hermano, al compatriota. Cuando las personas  tienen incorporado el servicio y la libertad personal como convicciones, jamás se conformarán con ser cuadros, pero sí magníficos servidores. Los católicos, en su misión profética, pudiesen aportar, por sus convicciones, elementos fundamentales para impulsar en Cuba una cultura de la verdad, de las soluciones y del  respeto por los bienes de todos.Podemos inspirarnos en las ideas del Papa al referirse al servicio público: “Es una invitación a vivir con austeridad y  transparencia, en la responsabilidad concreta por los demás y por el mundo; llevar una vida que demuestre que el servicio público es sinónimo de honestidad y justicia y antónimo de cualquier forma de corrupción.”

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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