Cooperativas-agropecuarias
Las cooperativas agrícolas en Cuba, desde 1959, han estado teniendo logros e insuficiencias. Según docentes e investigadores de universidades cubanas en la actualidad, tanto las cooperativas creadas desde la primera Ley de Reforma Agraria, como las UBPC constituidas en los noventa, han contribuido a elevar los rendimientos agrícolas (aunque menos de lo esperado), la democracia en su gestión y los nexos de ayuda mutua entre sus socios.

Sin embargo, tales formas de producción tienen limitaciones, debido a la centralización de decisiones en empresas estatales que disponen qué y cuánto producir, precios de acopio, uso del suelo, distribución de recursos, etc.; además de que no se identifican con estas, más bien se consideran por encima.

La Iglesia católica tiene en su acervo una Enseñanza o Doctrina Social basada en los evangelios, expuesta y actualizada en encíclicas y documentos conciliares, que incluye referencias a las cooperativas agropecuarias y en general.

Así, en “Mater et magistra” (1961), el Papa Juan XXIII planteó: “Se deben conservar y promover empresas cooperativistas. Es (…) indispensable que (los agricultores) establezcan una abundante red de iniciativas cooperativistas, para beneficiarse, en la producción, de los progresos científico-técnicos, contribuir eficazmente a la defensa de los precios de los productos y ponerse en un plano de igualdad frente a (…) otros sectores. ”

El Papa Benedicto XVI, en “Cáritas in veritate” (2009), declaró que “en el campo de las compras, es necesario abrir (…) formas de cooperación para las  adquisiciones, como (…) las cooperativas de consumo, que existen desde el siglo XIX por iniciativa de los católicos.”

El Papa Pío XII, en “Quadragesimo Anno” (1931), se había referido al ideario de “la economía social” que debe animar el movimiento cooperativo; ella “estará sólidamente constituida y alcanzará sus fines, solo cuando a (…) cada uno se provea de todos los bienes y servicios que las riquezas (…) naturales, la técnica y la (…) economía, puedan producir; … deben ser suficientemente abundantes para satisfacer las necesidades y comodidades honestas y elevar a los seres humanos a una condición de vida más feliz que, administrada prudentemente, no solo no impide la virtud, sino que la favorece en gran manera. ”

El ideario de la “economía social” o economía social y solidaria inspiró al movimiento cooperativo desde su origen en el siglo XIX y forma parte de lo que se denomina hoy “tercer sector de la economía”, en el que deben coexistir empresas estatales orientadas al bienestar general, con eficiencia; empresas privadas, orientadas a la ganancia, con responsabilidad social; y empresas cooperativas y otras entidades orientadas a beneficios sociales para sus socios y la comunidad, con rentabilidad.

En las cooperativas - agropecuarias o no - tal ideario se concreta por la Alianza Cooperativa Internacional, en los valores de autoayuda, autorresponsabilidad, democracia, equidad, solidaridad e igualdad; al igual que en principios como asociación voluntaria y abierta, control democrático de los miembros, participación económica de los  socios, autonomía e independencia, educación, formación e información, cooperación entre cooperativas y sentimiento de comunidad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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