Genocidio-Ruanda
"Sé amable, porque todo aquel con quien te topas está librando una gran batalla.”  Platón

Escribir sobre el tema del genocidio para cualquier profesional o amateur de la comunicación puede resultar un tanto penoso, por los múltiples hechos acaecidos con consecuencias sangrientas a lo largo de la historia de la humanidad; además, existen acontecimientos que dejan una profunda huella en la memoria emocional de las personas, que quisieran desterrarla como quien bebiera una “Coca Cola del olvido”. Lo cierto es que sobre el autor de estas líneas sobrevienen sentimientos de compasión y dolor por cada una de las víctimas inocentes.

Según el
Diccionario Manual de la Lengua Española “Cervantes”, el genocidio es la “eliminación sistemática de un grupo social por cuestiones raciales, religiosas o políticas”, en que los bebés por nacer, niños, jóvenes, mujeres (especialmente las embarazadas), adultos mayores, enfermos y pobres constituyen los de mayor vulnerabilidad. Este proceder abominable es perpetrado por hombres y mujeres que conviven junto a nosotros, en nuestra “casa común”, lo cual es expresión a priori de las grandes miserias y carencias humanas y espirituales que habitan en sus corazones.

La ciencia psicológica nos ha enseñado que los conflictos y problemas que atraviesan las personas son resultado de múltiples sucesos sobrevenidos a lo largo de su vida desde el punto de vista biológico, psicológico, social y espiritual y que influyen en sus actitudes, es decir, en sus modos de sentir, pensar, percibir y actuar en la sociedad.Las conductas genocidas son típicas de sujetos con una gran afectación psíquica, como los psicópatas o los que presentan trastornos de personalidad explosiva y antisocial (en su máxima expresión); así como aquellos con baja autoestima, ególatras, impulsivos y carentes de valores. Así también en quienes albergan delirios de grandeza y empoderamiento, con pobre sentido común y de la vida, con necesidades de amor, aceptación, reconocimiento social y económico; con historias de vida personales y familiares marcadas por la violencia.

En el mundo contemporáneo existen muchas formas de proceder que constituyen genocidio y que no solo se relacionan con las guerras en el Medio Oriente, sino que resultan -para no pocos- prácticas normales carentes de importancia e incluso algunas son aprobadas ante la ley de los diferentes Estados. Entre estas modalidades podemos encontrar la violencia colectiva propia de la trata de personas, el tráfco de órganos, el narcotráfco, la xenofobia y la persecución étnica (como la de los rohingyas, en Myanmar), los abortos impuestos y por decisión personal, la eutanasia y el feminicidio. Estas traen consigo la privación de la vida y el aplastamiento de la dignidad de los no nacidos, así como de niños, adolescentes, mujeres y hombres, criaturas todas de Dios.

De momento, meditemos algo más sobre este tema y supliquémosle a Jesús Misericordioso y a su madre, la Virgen María, que protejan a aquellos inocentes que están a punto de perder su vida o se sienten indignos de continuar viviendo, por ser víctimas desdichadas de algún tipo de genocidio contemporáneo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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