Prisas-y-sobremesa-2webLas prisas de la vida moderna han borrado costumbres o rituales cuya ausencia tiene consecuencias en la conducta de las personas hoy en día. Quizás las faltas de respeto y la insensibilidad de muchos tengan algo que ver con ello. La casa, el hogar, el espacio donde se da la intimidad familiar fue siempre lugar de debates, punto de referencia y fuente de ejemplos. Hoy cada día más se diluye esa dinámica hogareña para dar paso a un entra y sale de personas apuradas que muchas veces no tienen tiempo para una conversación o para compartir un almuerzo.

Los televisores en los cuartos, el plato en la mano para comer mientras se mira una película, o las comidas rápidas en la calle que le quitan el apetito a cualquiera, han hecho que poco a poco desaparezca ese momento de compartir los alimentos y tantas otras cosas que encontraban un lugar ideal en la sobremesa casera, momento de íntimo disfrute y de especial recordación para todos.

Durante mucho tiempo, esa prisa de los días de semana se detuvo los domingos y al menos al almuerzo de ese día todos trataban de acudir. En algunos hogares se defiende aun esa práctica, pero son los menos. Y es una pena. Pueden pasar días para que se establezca una conversación pausada entre padres e hijos, con los abuelos, y queda en el tintero eso que necesita ser compartido entre familiares cercanos. Poder hacerlo es muy sano porque una palabra dicha a tiempo puede ser el punto de partida para encontrar la solución de un problema que se agranda como bola de nieve cuando no se dialoga sobre él.

¿Y qué se pudiera hacer? Es difícil detener la marcha de las nuevas conductas que se van imponiendo, solo cuando se interioriza algo como verdadera necesidad se puede aspirar a rescatar lo que va perdiendo terreno. Quizás los matrimonios jóvenes pudieran retomar ese momento privilegiado de sentarse cómodamente a descansar el cuerpo y el alma, acompañados de sus hijos, y defender esa costumbre aun cuando estos vayan creciendo.

En cuanto a los abuelos, deben conservar un lugar privilegiado en la agenda familiar, el respeto a ellos y a su experiencia es un importante ingrediente
en la formación de los más jóvenes. De la misma manera que existe un momento para los estudios, para el trabajo, para los paseos y para las
visitas, debe existir, y defenderse con fuerza, el momento familiar, fuente de amor y sabiduría que toda persona necesita y cuya falta lo despoja de un apreciado bien que en otro lugar no podrá encontrar.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.