La-familia-imaginadawebEsa es la que todos queremos, una familia conformada en nuestra mente según los sueños que a través de los años hemos alimentado. Una familia irreal, que se quedó en la categoría de proyecto, porque a medida que fueron apareciendo sus integrantes y la vida se presentó con sus vaivenes, esa familia imaginada nunca se logró.

Pero la cuestión no es permanecer en un estado de lamentación por lo que quisimos que fuera y no fue, de lo que se trata es de comprender que eso que llamamos felicidad es justamente lo contrario, se es más feliz si se aprende a disfrutar lo que se tiene y nos quejamos menos por lo que no tenemos.

 

El matrimonio, los hijos y las hijas, los suegros y las suegras, los cuñados, las cuñadas, los primos y las primas, sus esposos, sus esposas, sus hijas e hijos, todos, absolutamente todos los que conforman la familia son personas con defectos. Algunos son más complicados que otros pero ninguno está libre de algún rasgo que no le guste a los demás, entonces se necesita hacer algo que pase por encima de esa realidad que a veces incomoda y crea conflictos más o menos serios.

 

Un buen intento es esforzarse en poner por encima de todo el concepto "familia" y disponernos seriamente a aceptarnos y ayudarnos mutuamente. Los egoísmos de unos pueden notarse menos si nos fijamos en algunas de sus virtudes, los celos de alguien pueden intentar mejorarse con conversaciones comprensivas, donde se apueste todo por la tolerancia y la paciencia. Solo algo no es posible admitir, y es el maltrato de unos hacia otros, pero ahí, si la familia está verdaderamente unida, la persona que maltrata se verá tan poco aceptada por los demás que en alguna medida deben aumentar sus posibilidades de reflexionar y enmendarse.

 

No te quejes de tu familia, acéptala, si algunos no te dan amor pues piensa que son ellos quienes más lo necesitan y haz un esfuerzo por brindárselo, es difícil, por supuesto, quizás no te animes a darle flores a quien te ofrece trozos de hielo, pero es posible por ahí se abra un camino de reconciliaciones. Nuestra vida terrenal es única y breve, lo mejor es dedicarla a una convivencia armoniosa y a ayudar a nuestros seres más queridos y a nosotros mismos a resolver problemas de
carácter, conductas inadecuadas y frustraciones.

 

El amor hace grandes cosas, no milagros, eso le corresponde a Dios, pero sí toca las fibras de los más duros corazones, por lo menos hagamos el intento de vivir satisfechos en esa familia que no fue precisamente la imaginada y hagamos de ella un espacio donde la felicidad no tenga que ser necesariamente una utopía.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

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