pastoresObejasWebFundar una familia no es cosa de juego. No es solo unirse a una persona que nos agrada, pasar por un rito sacramental, celebrar una fiesta y mudarse juntos. Eso no es más que el comienzo de un proyecto que incluye algo tan grande como el nacimiento de nuevos seres humanos y la organización de la vida en común de un grupo con normas propias, que deberá engranar con las reglas de una sociedad. Si se piensa bien, es para tomarlo muy en serio.

Madre y padre, pastores de su rebaño, deberán amar por igual a cada una de sus ovejas, protegerlas, fortalecerlas, educarlas y guiarlas. A veces parece que las familias prestan mayor atención a los hijos descarriados y que suelen dar "dolores de cabeza". He ahí el mensaje del Evangelio: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido" (Lc 15,6). La misión de conducir un hogar no incluye el "darse por vencido". Combinar firmeza y amor es necesario para encauzar la vida de los hijos y, si tuercen el rumbo, habrá que redirigir sus pasos hacia el camino del bien.

El pastor no entrega su rebaño a desconocidos; él sabe cómo hacer las cosas y qué es lo mejor para quienes están a su cuidado. Una familia responsable escoge instituciones seguras para la atención de sus pequeños durante algunas horas del día, o acude para ello a personas de valores probados. Tanto los de menos edad como los adolescentes, en algún momento serán atendidos por terceros para que los padres puedan cumplir con sus responsabilidades o disfrutar de algún paseo de adultos. Aquí, como pastores juiciosos, seleccionarán muy bien a quienes los relevarán transitoriamente en sus funciones.

Confiar es muy diferente a ignorar la realidad. Podemos creer en personas que demuestren que es posible hacerlo, pero eso no se logra de la noche a la mañana; conocer sus costumbres y tener referencias convincentes son requerimientos indispensables. El lazo familiar o de amistad no es una vacuna contra el abuso. Las conductas dañinas están presentes en personas con familia: cualquiera puede tener un pariente o un amigo que oculte su mal proceder tras una aparente bondad. Es responsabilidad de los padres tener una "sana desconfianza", que mantenga las alertas encendidas ante cualquier riesgo de maltrato a los pequeños, sea del tipo que sea y por inofensivo que parezca.

El rebaño, que es la familia, estará a salvo si los pastores que son los padres no se distraen de su misión. Al respecto el papa Francisco nos dice: "De ningún otro modo se podrá conformar el rebaño, sino siguiendo el camino trazado por la misericordia del pastor. Mientras busca a la oveja perdida, Él provoca a las noventa y nueve para que participen en la reunificación del rebaño. Entonces, no solo la oveja llevada en sus hombros, sino todo el rebaño seguirá al pastor hasta su casa para hacer fiesta con los «amigos y vecinos»".

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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