carrerasNoticiaWebica y piensa su vida de una manera única, que no necesariamente tiene que coincidir con lo que los demás esperan de ella.
La profesión es algo muy personal, y la mejor pista a seguir para escogerla es la vocación, aun cuando suene disparatada en oídos ajenos. Siempre que sea un camino de honestidad y esfuerzo, basado en la identificación con determinado oficio, debe ser respetado. Si hubiera impedimentos, como problemas de salud, que deban tenerse en cuenta, eso formaría parte del diálogo amistoso dentro de una familia centrada en el crecimiento y prosperidad de sus miembros.

Los adultos son responsables de acompañar a los jóvenes para que alcancen un modo de vida correcto y beneficioso moral y económicamente hablando. Pero, ojo: cuando se trata de elegir una profesión hay que escuchar la voz de la razón para que no se enfrasquen en algo que les resulte indiferente o, en el peor de los casos, lo rechacen.

Estudiar, siempre estudiar, es el mejor consejo. Sin embargo, ese "estudiar" no puede ser un concepto estrecho, que muestre como únicas vías los altos grados académicos. Si bien es verdad que en esos niveles se adquieren profesiones de alto reconocimiento social, creer que es el único camino para el éxito, y empeñarse en que sea ese el que sigan los hijos, a costa de otras preferencias que puedan tener, es definitivamente una estrategia equivocada.

El discurso de que "todo trabajo es honrado" y que puede parecer conformista, contiene la innegable realidad de que todo trabajo puede ofrecer desarrollo y satisfacción. Un ingeniero puede disfrutar mucho lo que hace, y seguramente se esmera en elevar sus destrezas. Pero un hombre al que le guste el trabajo con la madera encuentra en la carpintería un mundo infinito de creación, como le sucede a una modista, a un maquillista, o a un albañil que levanta paredes y crea soluciones constructivas para sus clientes. Todo depende del gusto con que se hagan las cosas.

No permitamos, que, por falta de dedicación, un joven no alcance todos los estudios de que es capaz, pero en la rama que le haga sentir realizado; no todos tienen que ser médicos o abogados. Lo importante no es "qué son", sino "cómo son", y si ese "cómo" se responde con las palabras "responsable", "eficiente" y "feliz", sabremos que seleccionaron lo correcto.
El mejor de todos los trabajos es el que nos hace sentir bien. Creer que hay trabajos "menores" es un esquema que no responde a la libertad vocacional, y coarta la elección de los jóvenes. Hagamos todos el difícil esfuerzo por dejar a un lado los prejuicios.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de febrero: II Cuaresma

 

Mc 9, 2-10

“...Este es mi hijo, el Amado, escúchenlo”.

Lunes: L Dn9, 4b-10/Sal 79(78)/Lc 6, 36-38

“No juzguen y no serán juzgados”.

Martes: Is 1,10.16-20/Sal50(49)/Mt 23,1-12

“...el que se rebaja, será puesto en alto”.

Miércoles: Jr 18, 18-20/Sal 31(30)/Mt 20, 17-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Jueves: Jr 17, 5-10/Sal 1/Lc 16,19-31

“...no se convencerán”.

Viernes: Gn 37, 3-28/Sal 105(104)/Mt 21, 33-43.45-46

“...tuvieron miedo del pueblo...”.

Sábado: Mi 7, 14-15.18-20/Sal 103(102)/Lc 15, 1-3.11-32

“...estaba perdido y ha sido encontrado”.

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