sagradaFamiliaWebJunto a la Navidad, en esta semana celebramos otra fiesta muy especial: La Sagrada Familia, término utilizado para designar a la familia de Jesús de Nazaret, compuesta, según el Nuevo Testamento, por José, María y Jesús.

Si me preguntaran mi opinión sobre la dimensión del trabajo pastoral que muestra más claramente la sabiduría de nuestra Iglesia Católica, contestaría con enorme respeto y sin titubeo alguno: la enseñanza sobre la familia.

He sido hijo y novio; soy esposo, padre y también abuelo. Y lo que no ha dejado de impresionarme y fascinarme año tras año es la sabia guía cotidiana que ha resultado ser para mí, para mi esposa y también para mis hijas los valores que sobre nuestro núcleo hemos aprendido y practicado gracias a la Iglesia, entre estos la fidelidad.

Una vez leí que la vida no es un llamado al éxito, sino a la fidelidad. Fidelidad: ¡cuánta sabiduría encierra esta afirmación en el desarrollo y mantenimiento de toda familia!

Formar y mantener un verdadero hogar es también un llamado a la fidelidad. Uno de los mayores y significativos ejemplos a seguir, que nos brinda La Sagrada Familia, es precisamente el ejemplo de su inquebrantable fidelidad.

De los valores imprescindibles a una familia católica -fe, gracia, amor, tolerancia, perdón, alegría, gratitud, fidelidad...-, esta última tiene una importancia especial, siendo además una de sus mayores fortalezas.

Cuando la fidelidad es más difícil, más necesaria y gratificante se torna. Todo núcleo familiar comienza en el matrimonio. Y un matrimonio sin fidelidad puede ser cualquier cosa menos el cimiento en que se apoya una verdadera unión.

Por ello, cuando veo u oigo referirse a esta virtud moral tan fundamental para la vida, como una actitud ya retrógrada y en fase de superación, no dejo de recordar lo expresado por uno de los grandes escritores ingleses del siglo XX sobre las críticas al conservadurismo de la Iglesia Católica. G. K. Chesterton diría: "No quiero una Iglesia que se adapte a los tiempos, ya que el ser humano sigue siendo el mismo y necesita que lo guíe... ...Nosotros realmente no queremos una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que nosotros queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados..."

Esta es la razón que necesitamos: la sabía enseñanza sobre la familia de nuestra Iglesia Católica, fundamentada en el ejemplo de La Sagrada Familia, nos ha garantizado y garantiza, un camino vital responsable y feliz.

Ora con la Palabra

 

Domingo 25 de febrero: II Cuaresma

 

Mc 9, 2-10

“...Este es mi hijo, el Amado, escúchenlo”.

Lunes: L Dn9, 4b-10/Sal 79(78)/Lc 6, 36-38

“No juzguen y no serán juzgados”.

Martes: Is 1,10.16-20/Sal50(49)/Mt 23,1-12

“...el que se rebaja, será puesto en alto”.

Miércoles: Jr 18, 18-20/Sal 31(30)/Mt 20, 17-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Jueves: Jr 17, 5-10/Sal 1/Lc 16,19-31

“...no se convencerán”.

Viernes: Gn 37, 3-28/Sal 105(104)/Mt 21, 33-43.45-46

“...tuvieron miedo del pueblo...”.

Sábado: Mi 7, 14-15.18-20/Sal 103(102)/Lc 15, 1-3.11-32

“...estaba perdido y ha sido encontrado”.

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