platosRotosWebUn día cualquiera se vuelve distinto y se convierte en el punto de giro donde las cosas toman un nuevo rumbo. Hasta ese momento todo iba más o menos bien, o más o menos mal, pero la aparente normalidad colapsó y ya las cosas no funcionan. Los actores del conflicto no logran ver otra solución que no sea la ruptura. Se toma la decisión, se acuerda el divorcio, y ya nada vuelve a ser como antes.

¿Las causas? Son infinitas como infinitas son las experiencias matrimoniales. El caso es que algo se rompe, termina, pero muchas otras cosas permanecerán. Los esposos ya no lo son, los suegros, los cuñados, muchos parentescos desaparecen, pero los hijos... ¿Qué pasa con los hijos? Quedan en el medio de dos mundos, que comienzan a funcionar de manera independiente, la madre por un lado, el padre por el otro, los abuelos divididos en dos bandos, los tíos, los primos de ambas partes, como si la vida se quebrara por el mismo medio.

Los hijos con el tiempo tendrán nuevos hermanos, unos de acá, otros de allá, y la familia se agranda como nunca se pensó, pero es familia igual, gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, la consanguinidad y el afecto se extienden y, entonces, lo que hace falta es que haya en todos mucha sabiduría, tolerancia, comprensión y, sobre todo, amor para frenar esos celos y recelos que muchas veces aparecen para lastimar y alejar a las personas. Y no es una mera secuencia de palabras; en verdad es preciso encontrar sabiduría, tolerancia, comprensión y, sobre todo, amor para no poner en riesgo la riqueza de la unión familiar.

En estas situaciones siempre se da la búsqueda de culpables, reales o no y, en consecuencia, se idean "castigos" que, más allá de afectar a una persona, acaban hiriendo a muchas otras. Al final el resultado es que muchos que quisieran estar cerca se ven alejados en nombre del rencor y los prejuicios.

Hace falta buscar con afán la capacidad de perdonar, de comprender que un mal se hace mayor si no se coloca en el pasado y se sigue alimentando con pensamientos negativos. Un matrimonio se puede romper, alguien en la pareja pudo haber actuado mal, pero no extendamos la culpa y sus consecuencias a los demás. No permitamos que la felicidad se aleje de aquellos que no tienen por qué pagar los platos rotos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

Otras noticias

 

Suscripción al boletín