familiaLibroWebEl talento de escritor no lo tenemos todos; dichosos aquellos que pueden construir o reconstruir historias y hacer con ellas un libro. Pero si nos fijamos, lo único que nos falta para hacerlo es eso, el talento, porque la materia prima, o sea, las historias, están al alcance de la mano. Si nos pusiéramos a escribir aunque fueran tan solo las anécdotas de la familia, tendríamos material suficiente para hacer el libro de cuentos familiar.

Si ponemos atención, veremos que al reunirse la familia, se narran episodios de antaño, algunos repetidos una y otra vez, y sin embargo, siempre da gusto escucharlos. Lo que ocurre es que esa evocación que pasa de una generación a otra es la que mantiene viva a la familia, la que hace que los lazos no se rompan entre aquellos que no están y quizás ni conocimos, y los más jóvenes.
Los recuerdos ayudan a conservar y alimentar el sentido de pertenencia de todos alrededor de troncos comunes que a lo largo de los años, mediante el enlace de parejas y la procreación de hijos, han fructificado en una madeja de personas que se reconocen entre sí como miembros de un mismo grupo.

Es por eso que resultan tan agradables esos momentos tranquilos, planificados o no, en los que rememoramos cosas, nos reímos de tiempos pasados, o comentamos esos días difíciles que parecían no tener fin y que, gracias a Dios, son cosas superadas que forman parte de los recuerdos.

Son esas ocasiones especiales, cuya importancia pudiera pasar inadvertida, pero representan un espacio donde se dan cita el pasado y el presente, donde se muestran, a través de los relatos, personas ausentes que de esta manera se dan a conocer para seguir viviendo en sus descendientes. Muchas veces, por la manera en que nos han contado las cosas que hizo, sentimos muy cercano un familiar que jamás vimos y es que su impronta en la vida quedó atrapada en una historia nunca olvidada por sus parientes.

La memoria familiar muestra las luces y las sombras del más cercano grupo de personas que tenemos. De los mejores ejemplos nos sentiremos orgullosos, de los peores sacaremos experiencias. Pero siempre será útil y agradable conocer las raíces, en una relación de cariño y tolerancia con todo lo que es la familia, donde por encima de lo que nos guste o no, debe colocarse el amor y el respeto.

Quien tenga talento de escritor podrá hacer un especial y único libro de cuentos; de lo contrario, la narración oral se encargará de conservar los momentos vividos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 1 de marzo: I de Cuaresma

 

Mt 4,1-11

“...Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.

Lunes:  Lv 19,1-2.11-18 / Sal 19 (18) / Mt 25,31-46

“Todas las naciones serán llevadas a su presencia...”.

Martes:  Is 55,10-11 / Sal 34 (33) / Mt 6,7-15

“...su Padre ya sabe lo que necesitan”.

Miércoles:  Jon 3,1-10 / Sal 51 (50) / Lc 11,29-32

“...será una señal para esta generación”.

Jueves:  Est 14,1.3-5.12-14 / Sal 138 (137) / Mt 7,7-12

“Pidan y se les dará...”.

Viernes:  Ez 18,21-28 / Sal 130 (129) / Mt 5,20-26

“...no saldrás de allí hasta que hayas pagado...”.

Sábado: Dt 26,16-19 / Sal 119 (118) / Mt 5,43-48

“...Él hace brillar su sol sobre malos y buenos...”.

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