perseveranciaWeb...las hormigas, gran ejército sin fuerza
que asegura su comida en el verano...
Proverbios 30,25

Postergar es esa costumbre que tenemos de dejar para luego las cosas que no deseamos hacer y que tenemos la posibilidad de esperar un poco para emprenderlas.

Total, se puede hacer en otro momento, sea un trabajo doméstico, una tarea escolar, una conversación pendiente o un proyecto de estudios. Variadas pueden ser esas cuestiones aplazadas que van pesando como una carga molesta, pero que no nos decidimos a realizar.

"Hacerlo después" es un mal hábito que nos mantiene la agenda ocupada de asuntos pendientes que, al final, cuando el tiempo apremia, los hacemos contra el reloj. El corre corre del finalista casi siempre produce resultados incompletos, de poca calidad. En el peor de los casos, simplemente no los hacemos y entonces nos convertimos en incumplidores, y en personas de poca confiabilidad.

Esto tiene que ver con el sentido de responsabilidad que tengamos y que seamos capaces de transmitir, sobre todo a los hijos y a otros jóvenes que tengamos cerca. La conducta es la suma de lo que por naturaleza nos tocó como carácter, más lo que por aprendizaje se va incorporando. Una educación paternalista no desarrolla la responsabilidad por los propios deberes.
El éxito radica en la perseverancia y en la organización. La suerte es mejor ni tenerla en cuenta; esperar por ella o por la ayuda ajena es colocarse en una cuerda floja, porque lo único que podemos asegurar es lo que dependa de nuestros propios esfuerzos.

Todos tenemos momentos de desánimo, de pereza, pero si no los vencemos, cuando pasan los años nos damos cuenta de que no hemos avanzado lo suficiente: a los veinte años vemos que algunas personas de nuestra edad aprendieron un idioma extranjero; a los veinticinco descubrimos que los amigos de la infancia ya son universitarios; a los treinta tenemos contemporáneos con puestos de responsabilidad en sus trabajos, y a los cuarenta sentimos que ya no es momento para empezar algo nuevo. Es entonces cuando no podemos ir hacia atrás en busca del tiempo perdido.

La familia es el crisol del carácter. La sociedad y la escuela son importantes e influyen mucho en la formación de las personas, pero el hogar es determinante: tiene el privilegio y la misión de sembrar la semilla del esfuerzo personal.

No hay que ser un genio ni poseer excepcionales cualidades físicas para triunfar en la vida. Una actitud responsable, la tenacidad y la constancia son las verdaderas cartas de triunfo que están al alcance de todos. Hacer uso de ellas es signo de sabiduría.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Jn 6,41-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Lunes:  Ez 1,2-5.24 al 2,1a / Sal 148 / Mt 17,21-26

“...’Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 / Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...no quiere que se pierda ni tan solo uno...”

Miércoles:  Solemnidad de la Asunción de la Virgen María Ap 11,19a; 12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-26 / Lc 1,39-56

“iDichosa tú por haber creído...”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21-29

“...’No te digo siete, sino setenta veces siete”.

Viernes:  Ez 16,1-15.60.63 / Interl. Is 12 / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado:  Ez 18,1-10.13b.30-32 / Sal 51 (50) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

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