AnillosBodaWebLas fotos del matrimonio pudieran dar la impresión de que la familia nace con la boda. Los novios celebran ante todos su compromiso y comienzan una vida en común. Y quedan las imágenes del momento en que supuestamente todo comenzó.

Pero no es precisamente así. El día del matrimonio es solo una fecha acordada para sellar un compromiso establecido mucho antes. Cuando las personas deciden casarse, ya han transitado un camino que ha servido para evaluarse mutuamente y conocer los pro y los contra de ambos. Se han dado tiempo para coincidir en muchas cosas y disentir en otras, para alegrarse y disgustarse y —sobre todo—, para medir la capacidad de comprenderse y tolerar las diferencias, cada cual desde su individualidad y el empeño de hallar un punto de encuentro para el entendimiento.

En la boda se hace pública esa decisión, se legaliza ante la sociedad y se recibe la bendición de Dios. Pero esa unión, que como fruto produce una nueva familia, se fue forjando desde la primera mirada intercambiada y se fortaleció con pequeños y grandes momentos del noviazgo. Si siendo novios no se asume seriamente un proyecto de vida en común, de nada servirá una boda esplendorosa: el brillo de la familia no depende de lo que se haga ese día, sino de lo que minuto a minuto la pareja se propone construir.

Tampoco la boda debiera ser el fin de esa "relación de novios", donde habitan la sorpresa, la ilusión y la ternura. Una familia feliz nace de padres felices y para ello los esposos necesitan conservar la magia de un amor compartido día a día de mil maneras distintas; la vida está llena de pequeñísimos detalles que permiten expresarlo aun sin palabras. Un gesto, una disposición para trabajar en común, una sonrisa, son regalos que la familia se hace a cada momento y que benefician a todos. Hasta un silencio oportuno puede evitar un mal momento, del que quizás siempre se lamentarán.

Nuestras familias deben propiciar que los hijos disfruten de una relación armoniosa en casa. Hay un tiempo para conocerse, otro para el noviazgo y otro para el matrimonio. Transmitir a los jóvenes la sabiduría de respetar esos tiempos no garantiza la felicidad conyugal absoluta, pero sí aumenta mucho la posibilidad de alcanzarla.

No todo empieza con la boda. La familia comienza al descubrir en el otro a esa persona especial con quien se desea compartir la vida. Fortalecer ese sentimiento, respetarlo y cuidarlo es el reto para construir un verdadero hogar.

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de octubre: XXVIII del Tiempo Ordinario

 

Mc 10,17-30

“...vende todo lo que tienes y reparte el dinero (...) Después, ven y sígueme”.

Lunes:  Eclo 15,1-6 / Sal 89 (88) / Mt 11,25-30

“...mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Martes:  Ga 4,31b al 5,6 / Sal 119 (118) / Lc 11,37-41

“...el interior de ustedes está lleno de rapiñas...”.

Miércoles:  Ga 5,18-25 / Sal 1 / Lc 11,42-46

“Esto es lo que tienen que practicar...”.

Jueves:  2 Tm 4,9-17a / Sal 145 (144) / Lc 10,1-12.17-20

“...sus nombres están escritos en los cielos”.

Viernes:  Ef 1,11-14 / Sal 33 (32) / Lc 12,1-7

“...lo que hayan dicho en la oscuridad será oído...”

Sábado:  Ef 1,15-23 / Sal 8 / Lc 12,8-12

“...el Espíritu Santo les enseñará...”.

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