internetWebTodo lo que la humanidad ha creado repercute directamente en la vida familiar. No existe sociedad si no existen las familias; por eso en ellas se refleja cada paso hacia el desarrollo.

En lo que se refiere a la comunicación, algo que surgió con el propio ser humano, mantenerla y mejorarla ha sido siempre una prioridad. El correo postal, el teléfono, el telégrafo, y en la actualidad internet, responden a esa necesidad. En tiempos pasados las noticias llegaban con meses de retraso; hoy, un correo electrónico puede informarnos en el mismo día de lo que ocurre al otro lado del mundo. Y, si se tiene internet, la comunicación es en tiempo real: dos personas separadas por océanos pueden establecer una conversación como si estuvieran una frente a otra.

La llamada red de redes ha acortado de manera impresionante las distancias. Las instituciones comparten información y celebran encuentros virtuales, los amigos se relacionan sin dificultad, y las familias, dispersas por el mundo, se dan cita en el ciberespacio y mantienen sus lazos tan estrechos como se lo propongan. El contacto físico de un abrazo es insustituible, pero a falta de él, un interactuar instantáneo, frecuente y seguro, mantiene frescos los afectos y las personas se sienten más cercanas.

El acceso a internet en nuestro país es en extremo limitado. Se han creado zonas wi-fi y salas de navegación, pero es todavía un pequeño grano de arena que a escala nacional apenas impacta. Aun así, el hecho de que exista el propósito de extenderlas es motivo de optimismo.

Lo mismo que tener un teléfono en casa no es un lujo sino una necesidad, dada la gran cantidad de asuntos que podemos solucionar a través de él, internet es una nueva necesidad humana. El progreso ha implicado el surgimiento de objetos, tecnologías y conocimientos que en un principio fueron una novedad a la que pocos tuvieron acceso, pero con el tiempo se convierten en elementos necesarios de la vida cotidiana. Hoy no podemos imaginar un mundo sin autos, aviones y trenes, cosas que las antiguas culturas ni siquiera imaginaban. De la misma manera que nuestros abuelos no necesitaban internet por desconocerla, para nosotros es una manera de vivir a tono con el mundo.

Ojalá que poco a poco los cubanos de acá nos acerquemos cada vez más a esas personas que amamos y que viven en otros países, gracias a esa una nueva posibilidad que brinda la tecnología de mantener la unidad de la familia y de aliviar un poco el distanciamiento que provoca el hecho migratorio.

Ora con la Palabra

 

Domingo 24 de noviembre: Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

 

Lc 23,35-43

“...Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino”.

Lunes: Dn 1,1-6.8-20 / Interl. Dn 3,52-56 / Lc 21,1-4

“...ha echado todo lo que tenía para vivir”

Martes:  Dn 2,31-45 / Interl. Dn 3,57-61 / Lc 21,5-11

“...Estén sobre aviso y no se dejen engañar...”.

Miércoles:  Dn 5,1-6.13-14.16-17.23-28 / Interl. Dn 3,62-67 /Lc 21, 12-19

“Manténganse frmes y se salvarán”.

Jueves:  Dn 6,12-28 / Interl. Dn 3,68-74 / Lc 21,20-28

“...verán al Hijo del Hombre venir en la nube...”.

Viernes:  Dn 7,2-14 / Interl. Dn 3,75-81 / Lc 21,29-33

“...mis palabras no pasarán”.

Sábado:  Rm 10,9-10 / Sal 19 (18) / Mt 4,18-22

“...dejaron la barca y a su padre y lo siguieron”.

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