santafamiliaWebQuizás nunca nos hemos hecho esta pregunta. Estamos acostumbrados a creer que la santidad está reservada a seres espectaculares y que esa condición es solo para aquellos que por sus virtudes fueron canonizados y están en los altares. Es verdad que ser santo o santa no se logra fácilmente, pero en nuestras jornadas diarias podemos proponernos una conducta que tienda a la santidad, que es para todos y cada uno de nosotros está llamado a seguirla.

Si revisamos nuestras familias, con seguridad encontramos a alguien a quien por su extrema bondad le decimos que es "un santo" o "una santa". Con esa frase resumimos sus cualidades y todos comprenden que se trata de una persona de altos quilates.

Muchas veces convivimos con seres cuya disposición al servicio a los demás es tan natural que no apreciamos en toda su magnitud su comportamiento dedicado. Esas personas muchas veces se agotan físicamente por tanto esfuerzo, pero su alma incansable no desfallece y sacan fuerzas de donde no hay para, con absoluta naturalidad, continuar la faena.

No les gustan las discusiones, abogan por la concordia dentro de la casa, no buscan la comodidad ni el descanso, sienten una especie de vocación por el trabajo y por la solución de cuanta dificultad se presente.
Pero suelen pasar inadvertidos por la sencillez con que lo hacen, porque para ellos lo normal es allanar el camino de los otros. Y es ahí donde está su virtud: en lograr que un cuerpo cansado no frene el impulso de un alma que persevera feliz en el esfuerzo.

Esas personas no esperan grandes milagros para encontrarse con Jesús, sino que lo ven en todas partes, en cada necesidad, en cada gesto caritativo que puedan hacer, porque Jesús no está atrincherado en las iglesias, Él convive con todos y en todos se manifiesta. Suplir una necesidad humana es servir a Jesús.

Revisemos nuestra familia y encontremos a esos santos vivos que merecen una gratitud especial. Hoy, en el día de Todos los Santos, pidamos a los del cielo que protejan a los que aún pisan el suelo y veamos en la santidad un camino posible para todos, cuya rudeza es compensada con el amor, el mayor de todos los regalos.

Ora con la Palabra

 

Domingo 11 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,32-48

“...donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Lunes: Dt 10,12-22 / Sal 147 (146-147) / Mt 17,22-27

“...Entonces los hijos no pagan”.

Martes:  Dt 31,1-8 / Interlec. Dt 32,3-12 / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ésta le dará más alegría...”.

Miércoles:  Dt 34,1-12 / Sal 66 (65) / Mt 18,15-20

“...allí estoy yo, en medio de ellos”.

Jueves: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1 Co 15,20-27a / Lc 1,39-56

“...iBendita tú eres entre las mujeres...”.

Viernes:  Js 24,1-13 / 136 (135) / Mt 19,3-12

“...lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre”.

Sábado: Js 24,14-29 / Sal 16 (15) / Mt 19,13-15

“...no les impidan que vengan a mí...”.

Otras noticias

 

Suscripción al boletín