Todavía-es-prontowebHace un rato que despertó y ahora espera el desayuno con la impaciencia de un estómago vacío, con un brazo extendido sobre la mesa y una mano sosteniendo su cabeza aguarda a que "de algún lugar" venga el desayuno. Tiene catorce años y su cama destendida seguirá en ese estado hasta que su madre pueda "meterle mano" a una habitación que muestra un reguero impresionante de medias y zapatos por el piso, de ropa usada encima de un mueble y ni se sabe cuántas cosas más fuera de lugar.

Quien habita ese cuarto tiene ya catorce años, pero en su hogar aún parecen verlo en pañales, dicen que todavía es pronto para que asuma la responsabilidad de sus cuestiones personales, y que "ya tendrá mucho que hacer en la vida, por eso, ahora que aproveche...".

Pero desde que tuvo cinco años esa misma madre se preocupó porque todo en relación con la escuela estuviera bien, y así ha estado siempre pendiente de las notas, de las tareas, de todo cuanto necesita saber para tener un futuro exitoso. Y ya está pensando en qué carrera va a estudiar, porque "hay que prepararse para ser alguien y no un parásito".

¿Pero de qué preparación habla esa madre?, ¿no será que el amor por su hijo anda mal encaminado? La vida no es solo un oficio, un centro de trabajo y un salario. La vida es mucho más, y se da en veinticuatro horas diarias durante todos los años que dure la existencia, y en esas veinticuatro horas la persona adulta, además de trabajador, es miembro de una familia y de una comunidad con las que debe colaborar. Los seres humanos conformamos grupos donde todos somos complementos de los otros para apoyarnos, no para dejar caer sobre los demás todo el peso de nuestras obligaciones.

De la misma manera que a edades tempranas se adquieren obligaciones docentes y se sabe que hay que llegar temprano a la escuela y asistir todos los días, también en los primeros años de vida hay que comenzar a sembrar los hábitos que harán de la persona un ser independiente. Dando gradualmente algunas responsabilidades, ayudamos a los hijos a ser felices y a no sentirse desolados cuando tengan que asumir su auto cuidado. Hagamos de ellos individuos que siempre encuentren el afecto y la aprobación de los demás por su laboriosidad y espíritu de colaboración.

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

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