lafePuebloWebNo soy un etnólogo, pero me niego a pensar que toda la vivencia religiosa del pueblo cubano se resuma en la palabra sincretismo. Además, considero que hay un solapado respaldo mediático en favor de visibilizar la religiosidad popular, como la que rige los destinos espirituales de nuestra nación. Desde un pensamiento histórico, no se debe pasar por alto la incrustación del catolicismo en el corazón de nuestra cultura. La Virgen de la Caridad es nuestro cuarto símbolo nacional y quizás, el puente que más nos una con la diáspora.

La palabra ajiaco no da para conceptualizar todo el complexus relacionado con la fe de Cuba. Para mí, hoy existe una crisis de identidad importante vinculada a la práctica religiosa del ciudadano promedio, acentuada por una filosofía ateísta, aún viviente en muchas mentes decisoras o formadoras de la nación. Esto se coteja en personas adscritas a cualquier religión, sin saber su historia o funcionamiento regular. La Iglesia Católica no escapa a este fenómeno.

 Pero, ¡qué le vamos a pedir a un país donde siempre se ha tratado y se trata de politizar la religión para legitimar una ideología! En pos de tener un acercamiento académico al tema en cuestión, el Dr. Maximiliano Trujillo, especialista en pensamiento religioso y profesor de la Universidad de la Habana, nos expresó:
«Tal como demuestran las investigaciones de los especialistas, la fe religiosa del pueblo cubano se manifiesta fundamentalmente en expresiones de religiosidad popular, no institucionales, híbridas y tendencialmente mutantes. El índice de aproximación a estas prácticas -de más del 85 % de la población total del país- tiene sus referentes icónicos, litúrgicos y devocionales, fundamentalmente en el catolicismo, el espiritismo cruzado y las religiones cubanas de origen africano, pero sin adscripción disciplinar a ninguna de ellas.

Al triunfo de la Revolución, y según el censo de la ACU de 1954, poco más del 70 % de la población se declaraba católico, pero el propio estudio afirmaba que era un catolicismo disfuncional, urbano y, aunque no lo declararan explícitamente, insertado en las clases altas y medias como destino evangelizador. Al desaparecer esa base social por el exilio y el aniquilamiento político, y producirse el enfrentamiento Iglesia Católica-Estado, con la consiguiente aplicación posterior de políticas ateístas siguiendo el canon soviético, la práctica religiosa en Cuba se desregularizó y ocultó. Así,  el catolicismo se fue relegando progresivamente -y en los sectores donde sobrevivió-  a un ámbito muy privado de la vida familiar o personal, desvinculado de toda visibilidad pública e institucional. Se reafirmaba así lo que ya era práctica en grupos humanos marginales desde la colonia: la fe religiosa se acomodó a los intereses de vida cotidiana de los sujetos, haciéndose pragmática y conectada a las demandas existenciales del individuo practicante, algo típico de la llamada religiosidad popular, como afirmé antes.»

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-23 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  1 P 5,5b-14 / Sal 89 (88) / Mc 16,15-20

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado : Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...no le creyeron”.

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