maritzaLaritzaWebNo hay amargura en Maritza Martínez Bazán, la sonrisa le fluye fácil. Su tristeza es apacible, natural, como si las adversidades le hubieran transmitido prestancia de ánimo para defender ese proyecto de amor que Dios ha puesto en sus manos: Laritza.

Usted ha conocido el dolor, con mucha intensidad. ¿Por dónde comenzaría sus memorias?

Tuve un hijo, Vicente; después nació Laritza. Yo estaba familiarizada con el mundo del dolor, soy enfermera, máster. Trabajé veinticuatro años en el Pediátrico de Centro Habana.
En el segundo embarazo detectaron que la criatura venía con pie varo equino (pies torcidos y orientados hacia dentro). Me dijeron que lo corregían con yeso. Pero nació con otras malformaciones: insensibilidad en los miembros inferiores, tumor en la médula, problemas de cadera, falta de flexión en las rodillas...

El padre nos abandonó. Pleno período especial. ¡Válgame mis compañeros de trabajo, que fueron divinos! La niña se operó del tumor y salió bien. Entonces mi nuevo esposo murió de un infarto. Dos meses después, perdí al niño, de quince años, ahogado en la playa. Fue tremendo, no he podido recuperarme.

¿Cómo han afectado a Laritza tantas adversidades?

Es inteligente. Hizo un técnico medio en informática, y ahora cursa cuarto año en la Universidad de las Ciencias Informáticas. Sus éxitos son muy reconfortantes.
Fue ella quien me trajo a la Iglesia, cuando perdimos a mi hijo. Yo era militante del Partido, me había apartado de todas las creencias. Fui muy bien acogida por todos, y les debo mucho a los padres Ignacio Cruz y Jorge Luis Rojas.

Se trabaja mucho por la inclusión de los discapacitados ¿Cuál ha sido su experiencia en ese sentido?

Hasta la secundaria, todo bien. Sus compañeritos la ayudaban. En el Politécnico no le dieron buen tratamiento hasta que en el MINED me atendió un asesor del ministro. También me apoyó la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores.
Luego, la ubicación en el Instituto Superior de Diseño. Según el primer funcionario que me atendió, había muchos impedimentos para su inserción como trabajadora. Entonces me dirigí al vicerrector, Antonio Berazaín, y aparecieron las soluciones.

En la UCI me apoyan la UJC, la FEU, los profesores... Tengo acceso al transporte, minibar en el apartamento. Y conste que ella no es la única estudiante con problemas. Yo la preparo para lidiar con la vida. Le digo que hay discapacitados del alma, y eso sí es malo. Lo que determina son los sentimientos.

Y Laritza, que ha permanecido callada ¿tendría algo que añadir a lo que piensa su mamá?

El tema más sensible para mí es la muerte de mi hermano. Nadie se prepara para perder a los seres queridos. Era una niña, y todo cambió. Ser fuerte (o fingir serlo) fue mi única salida para impedir que ella se derrumbara. Gracias a mi familia, hermanos de fe, amistades y sobre todo a Dios, aún permanezco aquí.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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