siervasMariaWebFue a finales del siglo XIX: a solicitud del Arzobispo de Santiago de Cuba, monseñor José Orberá, y con la anuencia de su fundadora en España, la Madre Soledad Torres Acosta —canonizada en 1968—, llegaron a la capital oriental ocho Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Enseguida, su humanitaria misión interesó a otras diócesis: La Habana, Matanzas, Camagüey, Holguín... Nos acompañan desde entonces, por difíciles que sean las circunstancias. Hoy, además de hacer realidad en Cuba el lema de su congregación, "Estuve enfermo y me visitaste", ellas trabajan en la catequesis de niños y adultos, ayudándoles a crecer en la fe. Lleguen estos breves testimonios ofrecidos a Vida Cristiana, como muestra de infinito agradecimiento.


Trabajo en el cuidado de los enfermos, en hospitales y casas. El servicio es esmerado y gratuito, solo por amor a Jesús. Como enfermera llevo consuelo a los más necesitados: los pobres. Han sido doce años de satisfacción y entrega a los menos favorecidos. Se es dichoso al cooperar en la salvación de Cristo, en la entrega silenciosa y generosa al servicio de los que sufren.

Sor Rosa Balbuena Acevedo


Llevo veintitrés años entregada al servicio que mi congregación me encomienda; sobre todo, al cuidado a los enfermos, los pobres y sus familias. Es gratificante saber que con nuestra solidaridad seguimos a nuestra fundadora, Santa María Soledad, que nos dejó el ejemplo de entrega a Dios por medio de los más necesitados, y nos mostró el camino de la santidad.  

Sor Paula Cruz, Madre Superiora.


Hace catorce años que sigo a Jesús. Llevo alegría, paz, amor y consuelo al que sufre y a mis hermanas de la comunidad. Estoy convencida de que esta fascinante aventura es posible únicamente cuando se vive desde Cristo, con pasión y entrega generosa por las almas. Le doy gracias por llamarme a subir con Él a la barca, y remar mar adentro.

Sor Enerolisa Santos B.


Me sentí llamada por el testimonio de la Madre Soledad. Me cautivaron su sencillez, humildad y alegría. Descubrí la grandeza de un corazón modelado por el mismo Dios. La sierva sale como una estrellita para iluminar la noche del enfermo, del mundo; ora y ofrece su sueño, su cansancio, para que otros descansen. Ama a Dios en cada paciente, en ese Cristo crucificado que pide por toda la humanidad. A diecinueve años de entrega, Dios sigue invitándome al servicio.

Sor María Isabel Soto Mesa


Soy médico. Pertenezco a la comunidad del convento de las Siervas de María. Un día, me propusieron un proyecto: la Fraternidad de Hijos Laicos de Santa María Soledad. Comenzamos en el 2003. Desde entonces estoy comprometido ante Dios y Santa Soledad, para vivir como laico su carisma y su misión junto al enfermo. Estar aquí ha representado fortaleza, alegría y crecimiento en la fe.

Dr. Francisco Chávez Pardo

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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