mArencibiaWebEntre los nombres grabados con cariño y agradecimiento en el imaginario popular de la barriada de Párraga, hay uno que ha quedado además como muestra de lealtad a sí mismo y a una causa —la Iglesia católica— que hizo suya, y a la cual decidió pertenecer cualesquiera que fueran las dificultades.

Negro y no muy bien dotado económicamente, Armando Miguel Arencibia Leal (1899-1979) no se dejó amilanar por los obstáculos que debería enfrentar para llegar a donde se sentía llamado. En el propio seno de la Iglesia hubo quien lo ayudó, como también hubo quien prefirió esperar tiempos más favorables para dar un paso que probablemente fue tan aplaudido como criticado.

Lo cierto es que aquel joven, hijo de pequeños comerciantes tabaqueros, consiguió que el obispo Pedro González Estrada (1903-1925) le permitiera acceder a la preparación como presbítero en un seminario de Islas Canarias, luego de que no fuera admitido en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Para sus estudios eclesiásticos también fue decisiva la ayuda económica y moral que le prestó la sociedad negra llamada Club Atenas. El futuro sacerdote iniciaba así un periplo que lo llevaría también a Burgos (España), Roma (Italia) y Cincinnati (Estados Unidos).

Al terminar, el obispo Manuel Ruiz Rodríguez (1925-1940) le propuso el traslado a la isla de Fernando Poo, en África, para que allí fuera ordenado. Pero Armando Miguel prefirió esperar once pacientes años y ejercer la docencia en su patria, hasta que el cardenal Manuel Arteaga Betancourt (1942-1963), con un gesto que tal vez no ha sido lo suficientemente valorado, decidió consagrarlo como presbítero en 1942.

Ejerció en varias iglesias de La Habana, pero tal vez su obra de mayor trascendencia, fue el santuario de Santa Bárbara, en Párraga, para cuya construcción recaudó y gestionó fondos de diversa procedencia. Hoy, él es un mito en ese barrio al que consagró lo mejor de su celo pastoral. En 1976 recibió la dignidad de monseñor y capellán del papa Pablo VI.

Tres años después le entregó su alma a Dios, y a Cuba le dejó un ejemplo de perseverancia que, además, se orientó hacia un futuro de equidad e inclusión que muchos siguen empeñados en hacer una realidad más abarcadora y hermosa.

Ora con la Palabra

 

Domingo 1 de marzo: I de Cuaresma

 

Mt 4,1-11

“...Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.

Lunes:  Lv 19,1-2.11-18 / Sal 19 (18) / Mt 25,31-46

“Todas las naciones serán llevadas a su presencia...”.

Martes:  Is 55,10-11 / Sal 34 (33) / Mt 6,7-15

“...su Padre ya sabe lo que necesitan”.

Miércoles:  Jon 3,1-10 / Sal 51 (50) / Lc 11,29-32

“...será una señal para esta generación”.

Jueves:  Est 14,1.3-5.12-14 / Sal 138 (137) / Mt 7,7-12

“Pidan y se les dará...”.

Viernes:  Ez 18,21-28 / Sal 130 (129) / Mt 5,20-26

“...no saldrás de allí hasta que hayas pagado...”.

Sábado: Dt 26,16-19 / Sal 119 (118) / Mt 5,43-48

“...Él hace brillar su sol sobre malos y buenos...”.

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