ignacioWebA lo largo de cinco siglos, millones de personas han experimentado profundamente a Dios ayudadas por el itinerario de los Ejercicios Espirituales, verdadera "pedagogía espiritual" elaborada por Ignacio de Loyola desde su experiencia de la presencia y acción de Dios en su vida. Aunque fueron compuestos en el siglo XVI, su permanente actualidad nos sigue sorprendiendo.

La validez de los Ejercicios Espirituales como camino para el crecimiento humano, cristiano y espiritual se hizo notar desde temprano. Con sus Ejercicios, Ignacio iba "ganando" personas para el servicio de Dios, del Evangelio, la Iglesia y los pobres. En una de sus cartas, Ignacio afirma: [Los Ejercicios Espirituales son] "todo lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos."

En 1548, Pablo III, en el breve Pastoralis Officii, afirmaba: "Aprobamos, alabamos y corroboramos los Documentos y Ejercicios mencionados (...); exhortamos mucho en el Señor a todos y a cada uno de los fieles de Cristo, de ambos sexos, en cualquier lugar del mundo en donde se encuentren, a que usen tan piadosos Documentos y Ejercicios y quieran devotamente con ellos instruirse." Tras esa primera, vendrían más de seiscientas aprobaciones y recomendaciones de los Ejercicios Espirituales por el Magisterio de la Iglesia. En 1922, a petición de más de 600 obispos, el papa Pío XI declaró a San Ignacio de Loyola patrono de todos los ejercicios espirituales y de las casas y obras dedicadas a ellos. Los Ejercicios se habían convertido, pues, en patrimonio de la Iglesia.

El Concilio Vaticano II exhortó a que las familias religiosas o congregaciones volvieran a sus fuentes, Eso produjo un cambio positivo en la manera de ofrecer los Ejercicios Espirituales, pues los jesuitas redescubrieron prácticas que habían quedado olvidadas, como la de los ejercicios espirituales hechos en la vida diaria (ya recomendada en el n. 19 de los Ejercicios Espirituales). Además, congregaciones religiosas de espiritualidad ignaciana se dedicaron a rescatar la inspiración original de sus carismas en los Ejercicios Espirituales. Desde entonces, no solo los jesuitas, sino también religiosas, laicos y sacerdotes diocesanos, además de pasar por la experiencia, se preparan para acompañar a otras personas en los Ejercicios en alguna de sus varias modalidades.

En Cuba, hay varios núcleos de irradiación de la espiritualidad ignaciana, especialmente por medio de la práctica de los Ejercicios Espirituales, tanto en retiro, como en la vida diaria. Cada año, alrededor de 50 personas experimentan los Ejercicios en esta última modalidad, con mucho fruto. Así volvemos a la experiencia de los primeros jesuitas, como nos atestigua en sus cartas San Pedro Fabro, uno de los primeros jesuitas: "Todos quieren probarlos; y los sacerdotes que los han hecho comienzan a darlos a otros. Son párrocos que ayudan a sus parroquianos, profesores a sus estudiantes, mujeres a sus amigas y conocidas." Así el mismo Espíritu sigue hoy actuando en los corazones.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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