dialogo2WebEl diálogo es una actividad humana que requiere tiempo. No hay diálogos "rápidos". Un verdadero diálogo cuenta con la paciencia, ya que no se termina nunca, sino que se abre al infinito. El mundo moderno va de prisa, y su velocidad no es necesariamente la velocidad del "ser". Hay que preocuparse, pues, por cultivar la paciencia como "virtud del diálogo".

A medida que las personas dialogan, construyen nuevos significados y nuevos principios que inspiran y regulan las nuevas relaciones con nuevos valores. Pero para que estos nuevos valores lleguen a ser la guía normativa de las relaciones viejas y nuevas, es necesario que surjan en el diálogo y adquieran el significado de "acuerdos", desde los cuales se pautan las relaciones.

Hoy en día se habla mucho de comunicación. Disponemos de satélites, celulares, internet y otras tecnologías que nos ofrecen modos de agilizar la comunicación y llegar a todas partes. Sin embargo, ponen en riesgo el diálogo, porque uno acaba por creer que los seres humanos nos hacemos unos a otros a la velocidad de la fibra óptica... Pero aún no se nos hace de fibra sintética... Aún somos de carne y hueso y aún precisamos "digerir" antes de responder, aún precisamos de una ética del diálogo que cultive nuestras relaciones y la seria empresa de hacernos junto a los otros.

El diálogo es el camino de la vida. En él se imaginan nuevas sendas, se recrean los mundos. Las personas somos lo que dialogamos. En ese sentido, el Perdón y la Reconciliación se encuentran en el marco del diálogo que cuida, se ocupa y preocupa del otro, que antepone los principios a las acciones, haciendo honor a la máxima que dice: "Pensar los principios antes de actuar, sabiendo que hablar también es una forma de actuar".

En el diálogo las personas somos, y no hay otra posibilidad. Es en el "entre" que se da la forma de resolver nuestra soledad y finitud. Cada uno de nosotros está de manera aparente encerrado dentro de cada quien, y cada uno inexorablemente enfrentará su propia muerte. Para salir de cada quien, precisamos del diálogo, pues esa es la manera en que desde el comienzo de la vida comenzamos a ser. Nacemos, y hay unas manos que nos reciben, un mundo por conocer. Así la caricia, el seno materno, las palabras, los sonidos continúan un diálogo que ya desde la gestación hemos comenzado con nuestro entorno.

Dialogamos los sabores, los olores, las texturas, las sonrisas, las palabras, y poco a poco nos vamos conociendo. Es, pues, en ese diálogo que gradualmente llegamos a tener una idea de ser, es decir, de ser yo entre otros.

 Escuelas de Perdón y Reconciliación ESPERE

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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