personasComunWebHasta hace no mucho tiempo, se pensaba que la comunicación era el instrumento a partir del cual se podía contar y decir a otros lo que se piensa, siente, sueña y cree. De esa forma se formulaba la teoría de la comunicación con tres elementos estructurales: el emisor, el receptor y el mensaje. Pero en la década de los 70's, filósofos como Wittgenstein postularon la comunicación desde un rol constructor de la realidad, que invita a dar un paso más y a considerar la comunicación como un eje central para la formación del ser y su hacer.

Para que el individuo se constituya, requiere de sus relaciones, y para ello cuenta con la comunicación, con el lenguaje, como instrumento a través del cual da cuenta de sus relaciones, y así da cuenta de sí mismo. El individuo no es un sujeto aislado, descontextualizado, sino que da cuenta de su existencia a través de sus relaciones. Es en el lenguaje que emerge el individuo. Ahí es su lugar de existencia.

Por eso, el psicólogo estadunidense K. Gergen sugería cambiar el "pienso, luego existo" por "nos comunicamos, luego existimos". Las acciones discursivas generan el significado de las palabras, y el ser humano emerge en el intercambio simbólico y en la interacción comunicativa. El ser se da en el lenguaje.

El lenguaje es constructor del sujeto y sus realidades. Todo lo dicho (verbal y no verbalmente) contribuye a la construcción de comunidad. Según el filósofo inglés John Austin, el lenguaje tiene un carácter performativo, es decir, constitutivo y constituyente de las relaciones humanas. Cuando digo "yo prometo", estoy más que afirmando algo, estoy creando una relación.

Desde ahí podemos afirmar que las comunidades solo son posibles en un marco de significados compartidos. Esos significados son muestra del tipo de relaciones que ellas han promovido. Vistos así, los significados compartidos en la comunidad permiten reconocer las carencias y habilidades con las cuales cuentan sus miembros, y asimismo son las bases sobre las cuales se pueden fundar nuevas prácticas, signos y acciones que contribuyan a relaciones de afecto, cuidado y solidaridad.

Al tomar conciencia de ese carácter constitutivo del lenguaje, nos percatamos de lo importante que es revisar la forma en que uno entra en relación con los otros: las prácticas, los signos, las acciones. Observemos y analicemos nuestras formas de mirar, de leer, de "lenguajear", los propios gestos y el tono de voz, para que, en un autoexamen, podamos considerar cuál es nuestro rol en la construcción de comunidad, y de qué forma podemos asumir un posicionamiento activo para promover transformaciones hacia la ética profunda del reconocimiento del otro.

                                                                                                                                                                                                                    Escuelas de Perdón y Reconciliación ESPERE

Ora con la Palabra

 

Domingo 20 de octubre: XXIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 18,1-8

“Yo les aseguro que les hará justicia...”.

Lunes: Rm 4,20-25 / Interl. Lc 1,69-75 / Lc 12,13-21

“...Eviten (…) toda clase de codicia...”.

Martes:  Rm 5,12.15b.17-19.20b-21 / Sal 40 (39) / Lc 12,35-38

“...¡felices esos sirvientes!”.

Miércoles:  Rm 6,12-18 / Sal 124 (123) Lc 12,39-48

“...llegará a la hora que menos esperan”.

Jueves:  Rm 6,19-23 / Sal 1 / Lc 12,49-53

“...más bien he venido a traer división”.

Viernes:  Rm 7,18-25a / Sal 119 (118) / Lc 12,54-59

“...no saldrás de allí...”.

Sábado: Rm 8,1-11 / Sal 24 (23) / Lc 13,1-9

“Puede ser que así dé fruto...”.

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