Semana-Santa

En la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación realizados por Cristo en los últimos días de su vida terrenal. Comienza con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor, tienen especial relieve los días del Triduo (jueves, viernes y sábado con la Vigilia Pascual), y termina en la tarde del Domingo de Pascua.

Los cristianos celebramos la Pascua cada domingo, pero la Vigilia Pascual es la médula de la Pascua, el centro del año litúrgico. La Semana Santa se prepara con la Cuaresma, y la Pascua se prolonga como “un gran domingo” durante las siete semanas del tiempo pascual, hasta el domingo de Pentecostés. Cada domingo es un eco de la Pascua, Día del Señor.

Durante los primeros siglos, los cristianos celebraban la resurrección cada domingo, y así lo seguimos haciendo hoy en todo el mundo. Nos congregamos en la eucaristía dominical para celebrar la pasión, muerte y resurrección del Señor. El misterio pascual de Cristo es el centro de la fe, de la celebración y de la vida cristiana. Las Sagradas Escrituras tienen su núcleo central en la Pascua: si Cristo no ha muerto y resucitado, inútil sería nuestra fe.

Después de la paz constantiniana, las comunidades cristianas pusieron de relieve la celebración anual de la Pascua y de la encarnación y nacimiento del Señor (Navidad). En torno a estas celebraciones surgirá el año litúrgico, cuyo centro es el misterio pascual (pasión, muerte y resurrección de Cristo). Las fechas elegidas para celebrar estos misterios de Cristo tuvieron un componente cultural, pues se trataba de evangelizar las fiestas paganas. En el solsticio de invierno (fiestas saturnales del sol invicto) se situó la celebración de la Navidad, y en el equinoccio vernal (fiestas de la creación, del amor y del renacer primaveral), la de la Pascua de resurrección.

El concilio de Nicea (325) estableció la celebración solemne de la Pascua de resurrección y fijó las siguientes normas: que no coincidiese con la pascua judía (14 del mes de Nisán), celebrarla siempre en domingo, una vez al año y en el equinoccio vernal. Así comenzó la celebración anual de Pascua en Roma y en los demás patriarcados cristianos (Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Constantinopla).

El día de Pascua de resurrección corresponde al domingo siguiente de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte o boreal, lo que acontece entre los días 22 de marzo y 25 de abril, según el calendario gregoriano. (Sin embargo, las iglesias ortodoxas fijan la Pascua según otro calendario, el juliano, y la celebran una semana después).

Con el Domingo de Resurrección culmina la Semana Santa o Semana Mayor. Las celebraciones del Triduo Pascual son las más importantes del año litúrgico. El Jueves Santo celebramos la Cena del Señor. El Viernes Santo enfoca la celebración en la pasión y muerte del Señor. Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece en silencio con María, hasta que exulta de gozo en la Vigilia pascual para celebrar la resurrección de Cristo.

Ora con la Palabra

 

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-33 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  Hch 3,11-26 / Sal 8 / Lc 24,35-48

“Miren mis manos y mis pies: soy yo”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“Jesús se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado:  Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

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