RosarioQuizás has escuchado frases como “no suelo rezar el rosario porque es una oración muy larga” o has visto cómo artistas y, sobre todo, jóvenes, lo llevan colgado al cuello sin conocer su finalidad original. ¿De dónde viene esta tradicional oración? ¿Fue siempre dirigida a la Virgen María? ¿Cómo nos puede ayudar esta devoción mariana en nuestra Cuba de hoy?

El rezo del santo rosario surgió aproximadamente en el año 800. Inicialmente no fue una oración mariana, sino una alternativa como salterio para los feles que no sabían leer. Mientras los monjes contaban con un  breviario que incluía los 150 salmos de la Biblia, los feles rezaban 150 veces el Padre Nuestro. Con el paso del tiempo, se crearon las decenas y se añadió la oración del Ave María y algunas jaculatorias. Fue en 1500 que se estableció para cada decena del rosario la meditación de algunos de los momentos más importantes de la vida de Jesús.

Esta devoción se hizo muy popular luego de la batalla de Lepanto. Mientras los cristianos se enfrentaban a los musulmanes, el papa Pío V rezaba el rosario. La victoria de los cristianos, el 7 de octubre de 1571, se atribuye a la intercesión de la Virgen María. De ahí que en esa fecha se celebre la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.

Para muchos santos era la oración predilecta. San Francisco de Sales decía que rezarlo era su “más dulce ocupación y una verdadera alegría”, pues sabía que estaba dirigiéndose a “la más amable y generosa de las madres”.

El rosario, más que el conjunto de 50 cuentas, es una oración para adentrarnos en los misterios centrales de la vida de Jesús y contemplar en ellos la presencia de la Virgen Madre. Para nosotros hoy puede convertirse en un medio más para aprender a ser discípulos como María e imitar sus virtudes.

Decía el papa San Pío X: “Si quieren que la paz reine en sus familias y en su patria, recen todos los días el rosario con todos los suyos.” Si queremos sensibilizar  los demás con esta oración, debemos comenzar por rezarlo nosotros. Hacerlo en comunidad y, más aún, en familia, es enriquecedor, sin perder de vista que lo esencial es fomentar el amor a Jesús y a la Virgen. El rosario es un medio, no el fin.

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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