Santa-Teresa-de-Calcuta
La madre Teresa de Calcuta visitó Cuba en dos ocasiones. Su mirada misericordiosa pasó por aquí. Su relato de acción compasiva para con los más pobres, los leprosos y hambrientos de Calcuta, en la India, es una imagen que nos llama a todos, creyentes y no creyentes, a transformar el odio y la violencia en paz y justicia. Esta mujer sencilla y de oración hizo de las calles una iglesia abierta para mostrarnos cómo Jesús se aparece en nuestra vida a través del solo y el desamparado, el prisionero y el enfermo, el desnudo, el
olvidado y abandonado, el mendigo.

Santa Teresa de Calcuta recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979. Su discurso fue la oración de los más pobres, porque fue la voz de quienes no encuentran quien les oiga. Un primer aspecto a recordar de su quehacer es que el amor hacia los más cercanos es necesario para aliviar la soledad y la enfermedad, especialmente en las personas de la tercera edad. Asimismo, nos enseñó que el aborto destruye la vida, no solo del futuro hijo, sino también destruye la sociedad; porque la violencia y la muerte se van apoderando del corazón de las personas. Recordó también que hay que mirar al pobre y desahuciado con ojos compasivos, porque el moribundo en la calle, en el hospital o en la casa, es gente maravillosa, es la sonrisa de Dios.

Por último, santa Teresa de Calcuta nos mostró que la paz empieza con el amor. El primer lugar donde se cultiva la paz es en la familia: “creo que en nuestras familias no necesitamos bombas y armas de fuego para destruir la paz, sino vivir unidos, amándonos unos a otros, traer esa paz, esa alegría, esa fortaleza de la presencia de cada uno de nosotros en el hogar. Y entonces seremos capaces de superar todo el mal que hay en el mundo”. En la familia se cultiva el amor y ella debe constituirse como el lugar donde todos tienen un lugar y nadie queda fuera. En una familia donde reina la paz se construyen relaciones que saben superar las dificultades y los problemas.

El amor se transforma en acción generadora de vida y paz para quien está sufriendo y vive en la miseria. Teresa de Calcuta llamaba constantemente a compartir el amor. Su discurso terminó recordando la necesidad de convertirnos - en nuestro caso, aquí en Cuba-, en contemplativos en el corazón del mundo; porque dice la santa de Calcuta: “quiero que encuentren a los pobres aquí, antes que en ningún otro sitio, en su propia casa. Y comenzar a amar allí. Sean la buena noticia para su propia gente. ”

No olvidemos que nuestro mensaje de paz es el amor. Que a donde vayamos seamos capaces de dar abundantemente la paz que hay en nuestro corazón.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Mc 8,27-35

“...El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”

Lunes:  1 Tm 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“Al oír estas palabras, Jesús quedo admirado…”

Martes: Exaltación de la Santa Cruz
 
Nm 21,4b-9 o Fil 2,6-11 / Sal 78 (77) / Jn 3,13-17

“¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único…”

Miércoles:   1 Tm 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”

Jueves:   1 Tm 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”

Viernes:   1 Tm 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-3

“...iba recorriendo ciudades y aldeas predicando…”

Sábado:   1 Tm 6,13-16 / Sal 100 (99) / Lc 8,4-15

“...la guardan y, perseverando, dan fruto”

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