laudatoSiWebPara nosotros, los cristianos, la exigencia de la protección de nuestra casa común, la Tierra, no puede ser un simple deseo de buena voluntad que nos lleve a querer que las cosas sean de otra manera.

El cuidado del planeta es una exigencia enraizada en nuestra misma fe. Es por eso que el Papa Francisco, en su encíclica Laudato Si, habla de conversión ecológica, que quiere decir "dejar brotar todas las consecuencias del encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea." Asimismo, la encíclica apunta que "Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa; no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la existencia cristiana." (LS 217).

La conversión ecológica tiene una doble dimensión, individual y comunitaria. A nivel individual, parte de la contemplación de la naturaleza como creación de Dios, donde "cada criatura refleja algo de Dios y tiene un mensaje que enseñarnos (LS 221)." Basta recordar a Jesús que contemplaba los pájaros del cielo, los lirios del campo, las semillas que crecen y los arbustos que sirven de nido a los pájaros. Cada una de estas criaturas le hablaba del Reino que su Padre quiere hacer presente entre nosotros.

No es suficiente convertirse a nivel individual, pues los problemas a los que nos enfrentamos son demasiado complejos para individuos aislados. Solo si las diferentes comunidades a las que pertenecemos se convierten y actúan en consecuencia, podremos tener un impacto positivo en la solución de estos problemas. Este cambio comunitario de actitud trae consigo la conciencia de que formamos una sola comunidad con el resto de las criaturas. Todos somos criaturas de Dios y estamos relacionados: "todo está conectado." (LS 240). "Para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro, reconociendo los lazos con los que el Padre nos ha unido a todos los seres." (LS 220).

Entonces, los creyentes que descubran el misterio profundo de la creación de Dios, deben participar, con mayor entusiasmo y creatividad, en las empresas colectivas encaminadas a la salvaguarda de nuestra casa, con practicantes de otras religiones y con todos los hombres de buena voluntad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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