laudatoWeb5Cuando se trata del cuidado de nuestra casa común, a veces nos sentiríamos tentados al derrotismo, pensando que los responsables principales de los males que nos aquejan están muy lejos, o son demasiado poderosos para cambiarlos. Pero, proceder así es tomar el problema por el extremo equivocado. Ante todo le toca a cada uno desarrollar una cultura ecológica, que nos implique y comprometa a cambiar nuestros malos hábitos. Ese cambio personal conlleva un cambio colectivo, empezando por la familia y siguiendo, mediante la exigencia política, a toda la sociedad.

A fin de lograr este cambio, necesitamos crear una educación ecológica. El punto de partida será la relación con el prójimo. ¿Cómo nos preocuparemos por el cuidado de nuestra casa, si somos incapaces de ocuparnos del cuidado de nuestros semejantes? "Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí, hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las demás criaturas en su propio valor: no interesa cuidar algo para los demás, no hay capacidad para ponerse límites, evitar el sufrimiento o deterioro de lo que nos rodea (...). Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve importante un cambio en la sociedad (LS 208)."

En esta educación, todos los niveles de la sociedad están implicados, pero el papel de mayor importancia lo juega la familia. En ella se crean los verdaderos hábitos que pueden transformar la humanidad: "En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como, por ejemplo, el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados. La familia es el lugar de la formación integral, donde se desenvuelven los distintos aspectos, íntimamente relacionados con la maduración personal (LS 213)." La educación ecológica debe fortalecer las virtudes que en la familia crecieron y se cultivaron. Por ello, deben crearse y fomentarse lugares donde las familias, en especial los padres, puedan también formarse en estos buenos hábitos. En nuestro país, dada la crisis que atraviesa la familia, es urgente una educación ecológica que empiece por ella. Debemos tener presente que constituye el primer ecosistema humano: si está dañada, el ser humano que ahí crezca también lo estará.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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