medioAmbienteWebEn la lucha por la preservación de nuestra casa común hemos visto cómo ninguna esfera de la vida puede quedar fuera. Justicia social, vida digna para todos, relación con Dios, deben ir de la mano a fin de poder construir una nueva cultura ecológica que permita nuestra sobrevida y la de las generaciones futuras.

Todo está interrelacionado. Como dice el papa Francisco, "cuando se habla de 'medio ambiente' se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados (139)". Por eso, afrontar las dificultades ambientales en nuestro país y en el mundo no puede ir sin la creación de una ecología integral.

Esta ecología integral debe, antes que nada, contar con los expertos científicos de todos los campos: físicos, químicos, biólogos en todas sus especialidades. Tomar decisiones que no se apoyen sobre sus conocimientos sería irrealista. Pero esto no es suficiente. Junto a los expertos necesitamos una ecología económica que sea capaz de "obligar a considerar la realidad de manera más amplia (...). Hoy el
análisis de los problemas ambientales es inseparable del análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos, y de la relación de cada persona consigo misma, que genera un determinado modo de relacionarse con los demás y con el ambiente (141)". Una verdadera conciencia de nuestra pertenencia a la casa común (ecología) debe generar una nueva manera de organizar y legislar las relaciones dentro de esta casa (economía).

Para garantizar esa nueva economía es necesario tener una ecología social en la que todas las instituciones sean repensadas y recreadas y que alcance "progresivamente las distintas dimensiones que van desde el grupo social primario, la familia, pasando por la comunidad local y la nación, hasta la vida internacional". (142)

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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