basuraWebOtro punto capital del capítulo I de la última encíclica del Papa es el daño que nos hacemos a nosotros mismos. Todos sabemos que la degradación del medio ambiente conducirá al deterioro de las condiciones de vida humana. Pero, esto solemos verlo como algo del futuro todavía lejano. Precisamente a causa de nuestra ceguera, no vemos que a nuestro alrededor ya hay muchas personas sufriendo las consecuencias de la degradación del medio ambiente. Hay múltiples países pobres, sobre todo en África, que están amenazados de convertirse en puros desiertos, donde la vida humana será insostenible. Más de un cuarto de la población mundial vive en las costas o cerca de ellas y el alza del nivel del mar ya está causando la pérdida de viviendas.
Nuestra forma de vida en la actualidad conlleva la generación de una gran cantidad de basura que se acumula en las afueras de las grandes ciudades. Son los más pobres quienes viven cerca de esos basureros, respirando el aire contaminado y bebiendo un agua no purificada. Incluso en nuestro país basta con acercarse a las afueras de nuestras ciudades para ver que no todo el mundo tiene acceso asegurado a la salubridad ni a un agua pura regularmente.
Todo esto va ligado a nuestra manera de organizar la sociedad. Las personas viviendo en estos barrios no tienen un auténtico contacto con la naturaleza, pues estos lugares están mal planificados y organizados, por lo que no cuentan con áreas verdes. Muchas de estas personas se encuentran además sin trabajo, lo que dificulta aún más su vida. Así, se vuelven seres descartados de la sociedad, invisibles para los gobiernos y los medios de comunicación.
Así muestra el Papa cómo los problemas ecológicos siempre están en interrelación con los problemas sociales que asolan nuestros países. El daño que nos hacemos a nosotros mismos al destruir nuestra casa está ya presente. "El ser humano también es una criatura de este mundo, que tiene derecho a vivir y a ser feliz y que, además, tiene una dignidad especialísima". Por eso "no podemos dejar de considerar los efectos de la degradación ambiental del actual modelo de desarrollo y de la cultura del descarte en la vida de las personas" (no 43).

Ora con la Palabra

 

Domingo 24 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mc 10,46-52

“...tu fe te ha salvado”.

Lunes:  Rm 8,12-17 / Sal 68 (67) / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba...”.

Martes:   Rm 8,18-25 / Sal 126 (125) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza...”.

Miércoles:   Rm 8,26-30 / Sal 13 (12) / Lc 13,22-30

“...muchos tratarán de entrar y no lo lograrán”.

Jueves:   Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió a doce de ellos...”.

Viernes:   Rm 9,1-5 / Sal 147 (146-147) / Lc 14,1-6

“...se acercó al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:   Rm 11,1-2a.11-12.25-29 / Sal 94 (93) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será ensalzado”.

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