laudatoWebHace unos pocos meses el papa Francisco escribió una nueva carta encíclica llamada Laudato Si, que trata del cuidado de la casa común, de lo que llamamos comúnmente la ecología. No es un tema ajeno a nadie: todos seguimos con preocupación el deterioro de las condiciones ambientales a causa de la actividad humana. Por eso recibimos con alegría esta carta donde el magisterio de la Iglesia interviene explícitamente sobre este problema, incitándonos a actuar cambiando los modos de vida con los que dañamos nuestra Tierra. Este será pues el primero de varios artículos donde presentaré algunas de las líneas fundamentales de la encíclica, esperando que todos se animen a leerla.

El nombre de la encíclica es el comienzo del Cántico de la criaturas, compuesto por San Francisco de Asís hacia el final de su vida. En este canto, el pobre de Asís alaba a Dios a través de sus criaturas, enumerando sus virtudes y llamándolas a todas hermanas: hermano sol y hermana luna, hermano viento y hermana agua, incluso hermana muerte corporal. Cada criatura es hermana nuestra, espejo en el que podemos percibir el Dios de amor creador de tan bello mundo.

El papa Francisco pone como modelo al pobre de Asís al inicio de su encíclica. Francisco, el trovador de la dama pobreza, nos muestra cómo podemos acercarnos a la naturaleza sintiéndonos unidos a todo lo que existe, maravillados y llenos de estupor ante ella. Él nos enseña "una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y dominio (LS 11)". Así de otra manera "más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza (LS 12)".

Terminemos entonces alabando a Dios junto a Francisco en su maravilloso cántico:

Loado seas por toda criatura, mi Señor, / y en especial loado por el hermano sol, que alumbra y abre el día... / Y por la hermana luna, de blanca luz menor, y las estrellas claras, que tu poder creó, / tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son... / Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde, ¡loado, mi Señor! / Y por la hermana tierra, que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión / las hierbas y los frutos y flores de color, / que nos sustenta y rige, ¡loado, mi Señor!

Ora con la Palabra

 

Domingo 24 de octubre: XXX del Tiempo Ordinario

 

Mc 10,46-52

“...tu fe te ha salvado”.

Lunes:  Rm 8,12-17 / Sal 68 (67) / Lc 13,10-17

“...la gente se alegraba...”.

Martes:   Rm 8,18-25 / Sal 126 (125) / Lc 13,18-21

“Es semejante a un grano de mostaza...”.

Miércoles:   Rm 8,26-30 / Sal 13 (12) / Lc 13,22-30

“...muchos tratarán de entrar y no lo lograrán”.

Jueves:   Ef 2,19-22 / Sal 19 (18) / Lc 6,12-19

“...escogió a doce de ellos...”.

Viernes:   Rm 9,1-5 / Sal 147 (146-147) / Lc 14,1-6

“...se acercó al enfermo, lo curó y lo despidió”.

Sábado:   Rm 11,1-2a.11-12.25-29 / Sal 94 (93) / Lc 14,1.7-11

“...el que se humilla será ensalzado”.

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