Santi-Andrea-Dung-Lac

 

Alexandre de Rhodes, S.J (1591–1660), fue un misionero jesuita francés, descendiente de judíos conversos españoles. Ingresó en la Compañía de Jesús en Roma en 1612. Fue alumno del matemático P. Cristóbal Clavio, S.J. Pidió misionar en Oriente. Hacia 1619, de Rhodes residió en Goa, en una misión de los jesuitas portugueses en la India. Allí vivió tres años.

Ante la imposibilidad de misionar en Japón, se trasladó a Vietnam en 1624. La enciclopedia británica lo considera el primer francés en visitar Vietnam. Allá inició el estudio de la lengua. A los tres años se dirigió a Hanoi. Elaboró un Catecismo y varias obras sobre Vietnam.

Su publicación estelar fue un diccionario vietnamita-latín-portugués, obra realizada gracias a la ingente labor de dos predecesores: los presbíteros Gaspar de Amaral y Antonio de Barbosa, misioneros  portugueses. La genialidad de de Rhodes no solo fue emplear caracteres latinos para escribir el vietnamita, sino el añadir una serie de anotaciones que defnían los tonos de la lengua. La alfabetización y la actividad misionera progresaron notablemente.

En 1630, de Rhodes fue expulsado de Vietnam por los mandarines recelosos de su exitoso proselitismo: ¡más de 6000 conversos! Entonces vivió exiliado diez años en Macao, donde enseñó teología. Regresó a Vietnam y misionó hasta 1645, cuando emprendió por cuatro años una serie de viajes por Java, India, Persia, Armenia y Anatolia. Condenado a muerte en Vietnam en 1649, fue perdonado con tal de que se exiliara defnitivamente. Residió en Roma.

Si de Rhodes fue un visionario al crear un alfabeto vietnamita, también lo fue como evangelizador. En Roma propuso que se formaran vietnamitas para ser ordenados sacerdotes. Juzgaba que el clero nativo era la clave de la conversión de Vietnam. También abogó por que las misiones del Asia Oriental se libraran del patronato portugués, creando obispados autónomos dependientes de Roma. Con el patronato, la Iglesia era favorecida por la Corona, pero dependía de sus decisiones y era percibida negativamente como instrumento y aliada de la administración colonizadora portuguesa. Tal sería el caso de la Iglesia cubana, dependiente de la Corona española para los nombramientos y recursos hasta 1899.

En Roma recibió el apoyo de varios compatriotas de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París para crear vicariatos apostólicos independientes. Dos de esos amigos fueron los primeros obispos de los flamantes obispados autónomos. En 1653 publicó un apasionante resumen de sus peripecias apostólicas por China y otros reinos. De manera idealista, de Rhodes pintó, ante los avariciosos ojos de inversionistas franceses, las grandes posibilidades económicas de Vietnam, su seda y minas de oro. Aunque contaba con los recursos para trasladarse a Vietnam, fue enviado a Persia en 1655; allá falleció en Isfahan el 5 de marzo de 1660. En 1658, Roma había adoptado las sugerencias del esforzado de Rhodes para su amado Vietnam. En 1943 el gobierno vietnamita lo honró con un sello que lleva su rostro.

Ora con la Palabra

 

Domingo 18 de abril: III de Pascua

 

Lc 24,35-48

“...debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón...”.

Lunes:   Hch 6,8-15 / Sal 119 (118) / Jn 6,22-29

“...Él ha sido marcado con el sello del Padre”.

Martes:   Hch 7,51al 8,1 / Sal 31 (30) / Jn 6,30-35

“...Yo soy el pan de vida”.

Miércoles:  Hch 8,1-8 / Sal 66 (65) / Jn 6,35-40

“...yo lo resucitaré en el ultimo día”.

Jueves:   Hch 8,26-40 / Sal 66 (65) / Jn 6,44-51

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”.

Viernes:   Hch 9,1-20 / Sal 117 (116) / Jn 6,52-59

“El que coma este pan vivirá para siempre”.

Sábado:  Hch 9,31-42 / Sal 116 (115) / Jn 6,60-69

“...nadie puede venir a mí si no lo concede el Padre”.

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