China-y-el-Vaticano

 

Las relaciones de la Iglesia con los gobiernos de las naciones constituye un tema complejo en la medida que las autoridades civiles tienden a ver a la Iglesia desde una alianza o confrontación según esta apoye o no sus posturas. Hace dos años la Santa Sede y China iniciaron un inédito proceso de deshielo de sus relaciones con la firma de un acuerdo sobre el nombramiento de obispos, uno de los grandes obstáculos entre ambos estados desde que rompieran relaciones en 1951.

En ese periodo el Santo Padre Pío XII (1939-1958) excomulgó a dos prelados designados por Pekín y el régimen respondió con la expulsión del nuncio apostólico, lo que dio lugar a una división: una iglesia clandestina, cuya cabeza era el Papa y otra “patriótica”, dirigida por el partido comunista (PCCh). A partir de ese momento en China se realizaron diversas ordenaciones episcopales sin el consentimiento del Vaticano.

En 2008, el papa Benedicto XVI convocó una comisión para analizar la situación de la Iglesia en esa nación. También el PCCh cambió sus concepciones desde una voluntad explícita de eliminar los credos a considerar que estos ofrecen “un apoyo positivo para conseguir un estado armonioso y la paz social”. Cinco años después, con la elección de Jorge Mario Bergoglio como el nuevo Sucesor de Pedro, el gobierno del país asiático
expresó el deseo de eliminar los obstáculos para un acercamiento.

Pero el camino del diálogo no está exento de dificultades. Con el acuerdo frmado en 2018 el papa Francisco tuvo que reconocer a siete obispos vivos y uno fallecido, nombrados “ilegalmente” que hasta ahora no eran admitidos por la Santa Sede, a la vez que Pekín concedió por primera vez la creación de una diócesis católica en más de setenta años.

El pacto fue criticado por el arzobispo emérito de Hong Kong, Cardenal Joseph Zen, quien opinó que se concedió un papel deliberativo al gobierno de esa nación en la selección de los purpurados y puso en riesgo de persecución a muchos católicos.

Aun así, los cambios sí surtieron efectos. El primero de febrero de este año entraron en vigor las nuevas medidas del reglamento administrativo para los grupos religiosos en China que flexibilizan el desempeño de las comunidades religiosas locales.

La misión de la Iglesia de acompañar a sus
feles en la fe en Jesucristo a veces es incomprendida entre quienes buscan verla como una institución que establece alianzas y estrategias geopolíticas. Pero todo camino a la resurrección pasa por la Cruz. En ese sentido aún queda mucho camino por recorrer para el diálogo y reconciliación entre la Iglesia y las autoridades chinas, un trayecto pedregoso que muestra las primeras señales de un acercamiento.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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