Los-padrinos2

 

Es importante para los padres la búsqueda de los padrinos de sus hijos. En caso de recibir el sacramento del bautismo, una persona adulta debe hacer también una buena selección para tener unos padrinos dispuestos a cumplir el compromiso que contraen después de la celebración.

A veces nos equivocamos a la hora de elegirlos, pues llamamos a personas de economía holgada, capaces de hacer hermosos regalos y olvidamos lo que un padrino ha de ser:un creyente sólido, capaz y presto a ayudar al nuevo bautizado en el camino de su vida cristiana. Su tarea, junto a la de los padres, es una verdadera función eclesial.

En todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crecer después de recibir el sacramento. Por este motivo, ellos acompañan al bautizado a madurar en la fe en Jesucristo, la cual solo puede crecer dentro de la Iglesia.

Para la celebración del bautismo suelen estar presentes una madrina y un padrino. Sin embargo, también puede ser que solo esté uno de ellos en la celebración de la iniciación cristiana del adulto. Juntamente con los padres, ellos deben presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después viva felmente como un verdadero cristiano.

En el siglo V, San Agustín enfatizaba que otros individuos que no fueran los padres podrían ser los representantes de esos niños para recibir el bautizo. Posteriormente, el Concilio de Múnich dejó clarifcado en el año 813 el papel de los padrinos
y eliminó la participación de los padres naturales como garantes de la fe cristiana en el acto.

Para actuar como padrino o madrina del bautizo, la Iglesia católica exige algunos requisitos:

1- Que haya cumplido dieciséis años o más, a no ser que, en la diócesis, el obispo establezca otra edad o, por justa causa, el párroco o el ministro consideren admisible una excepción.

2- Ser elegido por quien va a bautizarse, o por sus padres o por quienes ocupan su lugar y, si faltaran estos, por el párroco o ministro.

3- Que sea católico y que haya recibido el sacramento del bautismo; mucho mejor si ha recibido la confrmación y la eucaristía.

4- Llevar una vida congruente con la fe y con la misión que asumirá con sus ahijados.

5- No estar afectado por una pena canónica legítimante impuesta o declarada.

6- No ser ni el padre o la madre del que se ha de bautizar.

En el caso del matrimonio, acostumbramos llamar padrinos a los testigos de la boda, forma reconocida por el derecho canónico. Estos acompañan a los novios hasta el altar: la madrina en ocasiones es la madre del novio y el padrino el de la novia. Pero pueden ser otros. Lo principal es su capacidad para acompañar a la pareja en su maduración conyugal.

Sin dudas, ser padrinos de bautizo, confrmación o matrimonio supone motivo de mucha alegría para cualquier persona que sea elegida para ejercer tan bella responsabilidad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de julio: XV del Tiempo Ordinario

 

Mt 13,1-23

“...este da y produce fruto...”.

Lunes:  Is 1,10-17 / Sal 50 (49) / Mt 10,34 al 11,1

“El que los recibe a ustedes, me recibe a mí...”.

Martes:  Is 7,1-9 / Sal 48 (47) / Mt 11,20-24

“iHasta el abismo te hundirás!”.

Miércoles:  Is 10,5-7.13-16 / Sal 94 (93) / Mt 11,25-27

“Todo me lo ha entregado mi Padre...”.

Jueves:  Is 26,7-9.12.16-19 / Sal 102 (101) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Viernes:   Is 38,1-6.21-22.7-8 / Interl. Is 38 / Mt 12,1-8

“...quiero amor y no sacrifcios...”.

Sábado:   Miq 2,1-5 / Sal 10 (9) / Mt 12,14-21

“El los curó a todos...”.

Suscripción al boletín

Si desea recibir la publicación en formato digital, solicítelo a la dirección: vidacristianaencuba@gmail.com.