Dichosos-los-pobres

 

“Dichosos los pobres”, dice Jesús, “porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Solo Jesús fue y es el verdadero pobre, que compartió desde su nacimiento el destino de los que no cuentan, de los que son humillados, rechazados, de los que viven y mueren “al margen”.

¿Y nosotros? ¿Cómo deseamos seguir a Jesús? Casi siempre cuando hablamos de los pobres se trata de otros. Nunca nos ponemos entre ellos. Y de costumbre, se trata de pobres que vamos a ayudar, a visitar, a veces para aliviar nuestra conciencia, porque nos sentimos un poco “culpables” de tener más que ellos.

“Dichosos los pobres”, dice el Señor. Si vivimos las relaciones que Él ha venido a inaugurar aquí en la tierra, sabremos compartir con sencillez lo que tenemos y aceptar lo que no tenemos. En el Reino de la fraternidad todos reconocemos nuestra pobreza radical y podemos vivir felices porque sabemos que necesitamos de los demás y ellos nos necesitan. Nadie es más que nadie. Nadie es menos que nadie.Somos hermanos y hermanas, hijos e hijas de un mismo Padre lleno de misericordia, llamados a ser misericordiosos como Él.

“Dichosos los pobres”. Su vida es dura y muchas veces dolorosa, pero saben reconocer las alegrías que la vida ofrece en lo más sencillo: un café compartido, un saludo sincero, un encuentro inesperado. Aprecian la caricia de la brisa bajo el sol, la sombra de un árbol frondoso, el refrigerio de un vaso de agua. Se alegran de tener un poco de salud y poder trabajar. Tienen una actitud de abandono y de confianza en Dios que ayuda a la fe y alimenta la esperanza.

“Dichosos los pobres”. Una mujer se me acerca, en la calle. Me habla con sencillez de su hijo, enfermo mental, de la casita en la que viven, de los vecinos que no ayudan…. No busca tener más -y Dios sabe que no tiene nada-, sino que busca quien escuche, una sonrisa que devuelve con alegría.

“Dichosos los pobres”. Un viejito, que camina con mucha pena, compra periódicos para revenderlos. Todas las mañanas hace la cola y compra unos cuantos. Me encuentra en la calle -somos del mismo gremio- y una recomendación: “¡Dáselo pronto a Teresa,ella te espera!”

“Dichosos los pobres”. Camino por una callejuela intrincada, entre lodo y piedras, buscando a la destinataria de una carta. La llamo, me contesta, sigo su voz. Vive en una casita de tablas en la que el mismo lugar hace de cocina, salita y cuarto de dormir. Pasamos un ratito juntas, conociéndonos y compartiendo.“Dichosos los pobres”. Un hombre de unos 60 años, paralizado por una enfermedad desde hace tiempo. Me acoge con su mejor sonrisa y me felicita por el nuevo año, deseándome salud y bien. Su mirada y su actitud son de bendición. Son los deseos más apreciados por mí este año.

Y recuerdo una oración de Jean Vanier: “Señor, bendícenos con la mano de tus pobres. / Señor, sonríenos en la mirada de tus pobres. / Señor, recíbenos un día en la alegre compañía de tus pobres.”

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de julio: XV del Tiempo Ordinario

 

Mt 13,1-23

“...este da y produce fruto...”.

Lunes:  Is 1,10-17 / Sal 50 (49) / Mt 10,34 al 11,1

“El que los recibe a ustedes, me recibe a mí...”.

Martes:  Is 7,1-9 / Sal 48 (47) / Mt 11,20-24

“iHasta el abismo te hundirás!”.

Miércoles:  Is 10,5-7.13-16 / Sal 94 (93) / Mt 11,25-27

“Todo me lo ha entregado mi Padre...”.

Jueves:  Is 26,7-9.12.16-19 / Sal 102 (101) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Viernes:   Is 38,1-6.21-22.7-8 / Interl. Is 38 / Mt 12,1-8

“...quiero amor y no sacrifcios...”.

Sábado:   Miq 2,1-5 / Sal 10 (9) / Mt 12,14-21

“El los curó a todos...”.

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