Sacerdote-de-sangre

Gracias a un sacerdote que confó en mí es que me encuentro viviendo en este mundo de las palabras. Él nunca me prometió nada; solo me dijo que deseaba acompañar mi proceso como comunicador social, pero que yo tenía que leer todos los días y escribir, como si en eso me fuera la vida. En realidad, no siempre ha sido aplaudido por su decisión, aunque nadie cuestionará su valor en medio de tanto miedo a todo. Quizás en eso radica la misión del sacerdote en estos lares, caminar junto al Pueblo de Dios y volverse de sangre, uno con ellos, para luchar por construir horizontes esperanzadores en esta Iglesia del pos-ENEC.

Vida Cristiana conversó con tres líderes laicos de diferentes zonas del país y les preguntó:
¿
Cuál crees que deba ser la misión del sacerdote en esta Cuba del 2020?

Alina Santana Ortiz (Arquidiócesis de Camagüey):
La misión del sacerdote en Cuba es llegar de forma efectiva a las personas más pobres de las comunidades (ayuda material, espiritual, su presencia). También deben dar un mayor apoyo a la pastoral familiar; si ese núcleo de la Iglesia no va bien, frena todo lo demás. Acompañamiento a los miembros de sus comunidades, actitud de escucha, de estar (muchas veces las personas sólo necesitan que alguien escuche sus problemas).
A veces siento, en la Iglesia, que solo importa el trabajo que podemos hacer y no nuestra persona.
Los curas deben realizar proyectos de misión en los lugares más olvidados, no solo en la ciudad.
Dar esperanzas a nuestro pueblo y a los jóvenes con una actitud
imitadora de Jesús, pues si un sacerdote no tiene esperanza,
qué pedirle a su comunidad.

Jordy Santiago Rivero Duarte (Diócesis de Ciego de Ávila) – La misión del sacerdote es ser puente entre Dios y el pueblo. En Cuba, un pueblo en que muchos le han dado la espalda al verdadero Dios y en que se ha aplastado al otro por pensar diferente, un cura ha de ser mensajero de la reconciliación, ha de ser padre que acoge y que enseña a perdonar. También médico que sana heridas que se han abierto por años y maestro de oración. Hoy Cuba sufre las consecuencias de años de autoritarismo; por ello el ministro tiene la obligación del profeta: anunciar, enseñar a pensar y denunciar cómo sus ovejas sufren. Por último, en medio de esta situación coyuntural que vivimos, las personas necesitan ver en el sacerdote un faro de esperanza.

Joe Luis Cerutti (Arquidiócesis de la Habana) - La misión de los sacerdotes en Cuba es la de estar con la gente. Los cubanos necesitan sentir que alguien aún se interesa por ellos: ya ni autoridades, ni ninguna de las muchas organizaciones se preocupa de nadie; necesitan de la Iglesia Madre. Necesitan sentir al Jesús que es cercano y que comparte sus sufrimientos.Por eso, necesitan de sacerdotes que vivan con ellos, entre ellos, y desde dentro, desde el compartir las pequeñas alegrías de todo cubano, y los sufrimientos de todo cubano; desde ahí puede nacer un mensaje de esperanza y de Evangelio.

Ora con la Palabra

 

Domingo 12 de julio: XV del Tiempo Ordinario

 

Mt 13,1-23

“...este da y produce fruto...”.

Lunes:  Is 1,10-17 / Sal 50 (49) / Mt 10,34 al 11,1

“El que los recibe a ustedes, me recibe a mí...”.

Martes:  Is 7,1-9 / Sal 48 (47) / Mt 11,20-24

“iHasta el abismo te hundirás!”.

Miércoles:  Is 10,5-7.13-16 / Sal 94 (93) / Mt 11,25-27

“Todo me lo ha entregado mi Padre...”.

Jueves:  Is 26,7-9.12.16-19 / Sal 102 (101) / Mt 11,28-30

“...mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Viernes:   Is 38,1-6.21-22.7-8 / Interl. Is 38 / Mt 12,1-8

“...quiero amor y no sacrifcios...”.

Sábado:   Miq 2,1-5 / Sal 10 (9) / Mt 12,14-21

“El los curó a todos...”.

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