Papa-para-mensaje

«En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios»
 2 Corintios 5,20

Queridos hermanos y hermanas:
El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús.

1. El Misterio pascual, fundamento de la conversión
La alegría del cristiano brota de la escucha y de la aceptación de la Buena Noticia de la muerte y resurrección de Jesús: el kerygma. Quien cree en este anuncio rechaza la mentira de pensar que somos nosotros quienes damos origen a nuestra vida, mientras que en realidad nace del amor de Dios Padre, de su voluntad de dar la vida en abundancia (cf. Jn 10,10). En cambio, si preferimos escuchar la voz persuasiva del «padre de la mentira» (cf. Jn 8,45) corremos el riesgo de hundirnos en el abismo del  sinsentido, experimentando el inferno ya aquí en la tierra, como lamentablemente nos testimonian muchos hechos dramáticos de la experiencia humana personal y colectiva.

2. Urgencia de conversión
Es saludable contemplar más a fondo el Misterio pascual, por el que hemos recibido la misericordia de Dios. Por eso la oración es tan importante en el tiempo cuaresmal. Más que un deber, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene. De hecho, el cristiano reza con la conciencia de ser amado sin merecerlo. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él.

3. La apasionada voluntad de Dios de dialogar con sus hijos
A pesar de la presencia -a veces dramática- del mal en nuestra vida, al igual que en la vida de la Iglesia y del mundo, este espacio que se nos ofrece para un cambio de rumbo manifesta la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación con nosotros. El diálogo que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, no es como el que se atribuye a los atenienses, los cuales «no se ocupaban en otra cosa que en decir o en oír la última novedad» (Hch 17,21). Este tipo de charlatanería, dictado por una curiosidad vacía y superfcial, caracteriza la mundanidad de todos los tiempos, y en nuestros días puede insinuarse también en un uso engañoso de los medios de comunicación.

4. Una riqueza para compartir, no para acumular sólo para sí mismo
Hoy sigue siendo importante recordar a los hombres y mujeres de buena voluntad que deben compartir sus bienes con los más necesitados mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo. Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo. Invoco la intercesión de la Bienaventurada Virgen María sobre la próxima Cuaresma, para que escuchemos el llamado a dejarnos reconciliar con Dios.
Escudo-Vaticano
                                                                                                                                          Francisco

Ora con la Palabra

 

Domingo 5 de julio: XIV del Tiempo Ordinario

 

Mt 11,25-30

“...aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón...”.

Lunes:  Os 2,16.17-18,21-22 / Sal 145 (144) / Mt 9,18-26

“¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado”.

Martes:  Os 8,4-7.11-13 / Sal 114 (113 B) / Mt 9,32-38

“...pero los trabajadores son pocos...”.

Miércoles:  Os 10,1-3.7-8.12 / Sal 105 (104) / Mt 10,1-7

“...el Reino de los cielos está cerca”.

Jueves: Os 11,1b.2.3-4.8c-9 / Sal 80 (79) / Mt 10,7-15

“Lo que han recibido gratis, denlo gratis”

Viernes:   Os 14,2-10 / Sal 51 (50) / Mt 10,16-23

“...el Espíritu de su Padre hablará por ustedes”.

Sábado:   Is 6,1-8 / Sal 93 (92) / Mt 10,24-33

“No tengan miedo a los que matan el cuerpo...”.

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