La-misión-de-la-Iglesia-cubLa Iglesia Católica en Cuba ha sido misionera siempre; sin embargo, en cada época las acciones misioneras realizadas han debido asumir matices diferentes. No es posible desestimar la labor de tantos sacerdotes, que  a caballo o a pie recorrían nuestros campos bautizando niños, visitando enfermos y, en fin, anunciando el Evangelio según la mentalidad del contexto histórico en que vivieron. También fue muy valioso el aporte de religiosos y laicos a la labor evangelizadora y misionera.

Con la doble intención de conocer la realidad de la misión en Cuba y de realizar una animación misionera que impulsara el quehacer de sacerdotes, religiosas y laicos vinculados a esta labor, se realizó, en el año 2005 la
I Asamblea Nacional Misionera, con la participación de 12 delegados por diócesis. De esta Asamblea surgieron cinco llamadas que la misión hacía a los misioneros y a todos los católicos cubanos.

Ya en la segunda mitad del pasado siglo XX, en Cuba la Iglesia se vio sometida a presiones que la llevaron a contar con el testimonio silente de los cristianos como única opción evangelizadora. Dos hechos marcaron hito en la historia de la Iglesia en Cuba: La Reflexión Eclesial Cubana (R.E.C.) y el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (E.N.E.C.), este último en el año 1986. Como fruto de este encuentro, la Iglesia cuenta con un documento nacido de una profunda reflexión realizada desde la base sobre la realidad social y eclesial cubana que devino en un profundo y amplio programa de trabajo. En ese documento se planteaba el ideal de Iglesia en Cuba como
misionera, encarnada y orante, aun encontrándose en medio de un contexto social  completamente hostil a su proyecto.

En los primeros años de la década de los 90, tiene lugar un boom de personas que se acercaba a los templos en busca de todo tipo de servicios religiosos, especialmente el bautismo de adultos, con una masividad a la que se hacía difícil dar respuesta con los recursos materiales y humanos disponibles. Es en este contexto que comienza a crecer una nueva modalidad evangelizadora, las Casas de Misión, experiencia que desde la anterior década había surgido muy tímidamente  en algunos lugares, y que ahora se extendía con gran rapidez. Estas pequeñas comunidades han incorporado a un buen número de misioneros laicos a su atención.

Con todos estos antecedentes, hoy la Iglesia en Cuba quiere realizar una
II Asamblea Nacional Misionera, que dé un renovado impulso al quehacer misionero y ofrezca pautas para llevarlo a cabo en el nuevo contexto en que vivimos, donde predomina el uso masivo de las nuevas tecnologías y en consonancia con el Plan Pastoral de la Iglesia en Cuba y la acción misionera en nuestro continente americano.

La realización de esta Asamblea en agosto de 2020, favorecerá la reflexión sobre las necesidades de la misión en el país, a la vez que enriquecerá espiritualmente a los misioneros y los hará sentir parte de la misión universal. De ahí que invitemos a todos a unirse a nuestro encuentro desde la oración y el acompañamiento activo a lo largo de todo el año misionero.

Ora con la Palabra

 

Domingo 29 de marzo: V de Cuaresma

 

Jn 11,1-45

“...Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá”.

Lunes:  Dn 13,1-9.15-17.19-30.33-62 / Sal 23 (22) / Jn 8,1-11

“...Tampoco yo te condeno”.

Martes:  Nm 21,4-9 / Sal 102 (101) / Jn 8,21-30

“...yo no soy de este mundo”.

Miércoles:  Dn 3,14-20.49-50.91-92.95 / Interlecc. Dn 3 / Jn 8,31-42

“...yo he salido de Dios para venir aquí”.

Jueves:  Gn 17,3-9 / Sal 105 (104) / Jn 8,51-59

“...es el Padre quien me da la gloria...”

Viernes: Jr 20,10-13 / Sal 18 /17) / Jn 10,31-42

“...el Padre está en mí y yo en el Padre”.

Sábado: Ez 37,21-28 / Interlecc. Jr 31 / Jn 11,45-56

“...Jesús iba a morir por la nación…”.

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