Basura-en-el-mar
El futuro de nuestra casa común, el planeta Tierra, depende de nosotros, sus habitantes. No debemos dejar para mañana lo que podemos salvar hoy. El papa Francisco ha defnido como una de las líneas visibles de su pontifcado el cuidado del medio ambiente; ya lo hizo palpable con la carta pastoral Laudato si, donde ejerce una postura tangible en contra del maltrato a la naturaleza.

Por primera vez, estamos ante la aparición de islas compuestas por basura navegando en varios de nuestros océanos. Si no actuamos con prontitud, dentro de poco las concentraciones de plástico seguirán formando capas sólidas en la superfcie del mar, como la descubierta por Charles Moore en el Pacífico o la mancha de basura aparecida en el Atlántico en 2009. No es un secreto que estos cuasi-continentes de  plástico se alimentan de nuestra insolencia ciudadana. Hoy, aún tenemos tiempo para no dejar a nuestros hijos un mar repleto de basura.

Tiempo atrás, en un curso de formación para jóvenes, algunos muchachos decidieron darse un chapuzón en el malecón habanero. Es sorprendente que no hayan salido con una bacteria de ese mar tan inhóspito. Por esa fecha salió un texto, algo fantasioso, en el ecosistema digital cubano,
que hacía referencia a una empresa japonesa interesada en limpiar esa parte emblemática de la capital, a cambio de que le dejaran  conservar los tesoros descubiertos. Aunque todo esto puede ser solo una ‘fake news’, sería esperanzador ver algún trabajo de saneamiento marítimo en uno de los malecones más lindos del mundo.

Dentro de esa Cuba imaginaria que se va construyendo desde los medios de comunicación alternativos, se ha creado un blog digital llamado
Periodismo de Barrio. En su hacer, se destacan varios trabajos interesantes relacionados con el cuidado y protección del medio ambiente nacional. Uno de sus artículos ganó hace dos años un prestigioso premio de periodismo de investigación en España. El mismo describía, a grandes rasgos, la contaminación que habría vertido la Corporación Cuba Ron S.A en Chipirona, una playa perteneciente al municipio Santa Cruz del Norte en Mayabeque.

Ojalá que dicha historia haya sido reflexionada por las autoridades de esa zona del país. No podemos cambiar la salud medioambiental de uno de nuestros ecosistemas costeros por una ganancia millonaria; eso sería bien parecido al modus operandi del neoliberalismo salvaje que tanto se cuestiona.

Desde la Iglesia, debemos promover una mejor educación ambiental, abogando por el cuidado esmerado de nuestra “casa común”. El gobierno cubano ha lanzado un programa con importantes políticas ambientalistas nombrado
Tarea Vida. Por su importancia, este proyecto debiera ser estudiado por los líderes religiosos cubanos, porque quizás, de su saludable ejecución, dependa nuestra existencia en un tiempo no muy extendido. Nos queda rezar y actuar para que prevalezca la cordura en el corazón de los magnates globales, con la esperanza de que no ignoren nuestra apocalíptica realidad medio-ambiental.

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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